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Todos los tipos de cuerpos son bienvenidos

La discriminación de tipos de cuerpos está más enraizada en nuestra cultura de lo que crees.


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No vas a creer lo que acabo de leer. Es una nota de Instagram que dice que el sudor, y en específico que el sudor con mal olor, está 100% relacionado con la obesidad.


Me quedé en shock.


Esto suena súper ridículo. Como si las personas que están delgadas no olieran feo, o no sudaran. El sudor y el olor que tenemos no necesariamente tiene que ver con el peso. Pero es que últimamente todo tiene que ver con el peso y hay un punto donde de verdad creo que ya estamos exagerando.


El punto es que todo, absolutamente todo, lo estamos asociando con el peso. Y en mis clases de epidemiología en la maestría me enseñaron que asociación no es lo mismo que causalidad. Déjame te explico estos puntos.


La diferencia entre asociación y causalidad en términos de peso

Asociación es por ejemplo cuando está empezando a llover y vemos que hay muchos paraguas amarillos y entonces asociamos éstos con la lluvia.


Pero eso no quiere decir que el hecho de que haya más paraguas amarillos en la calle, va a hacer que llueva más. O va hacer que llueva, simplemente. A esto último me refiero con causalidad. Con asociación simplemente estamos asociando una cosa con la otra y con causalidad estamos diciendo que una cosa causa la segunda.


Aquí va mi punto. Con el tema de la obesidad y sobrepeso estamos asociando que muchas de las enfermedades, que la depresión y la tristeza, y que incluso la felicidad tienen que ver con el peso que tienes. O por ejemplo que las personas gordas son personas que se deprimen más fácilmente, o son personas que tienen un peor estatus de salud, versus una persona con menos peso. Pero eso lo estamos asociando.


No necesariamente estamos diciendo que todas las personas que tienen más peso tendrán miles de enfermedades, depresión, tristeza o hasta sudor y olor excesivo como efecto. Habrá casos en donde esto aplique y habrá casos donde no. Aquí es donde entra otro punto importante de la epidemiología que son los determinantes sociales.


Hay muchos factores que influyen en nuestra salud que no se mencionan

Muchas veces el único factor o variable que tomamos en cuenta para medir aspectos de salud física o mental es el peso. Y hay muchísimos otros factores que tienen un rol mucho más importante que el peso y que no siempre se evalúan o estudian.


Por ejemplo: para temas de enfermedades cardiovasculares hay factores como la seguridad social, el empleo, tus ingresos, si hay violencia doméstica, si se tienen suficientes ingresos para comer, la zona en donde vives, si esta zona es segura, si no es segura, si tienes acceso a servicios de salud de calidad. Todos estos factores no siempre se contemplan y suelen ser mucho más relevantes, o más influyentes, al momento de hablar de la aparición de enfermedades cardiovasculares. Y ni hablemos de cuando hablamos de la depresión o algún otro tipo de enfermedad mental.


Por supuesto que estos factores determinantes, o determinantes sociales, tienen un rol súper importante.


Quizá no se estudian mucho, no siempre se contemplan en los estudios científicos, porque son difíciles de medir. Y quizá también porque no siempre hay mucho que se pueda influir, desde el punto de vista de los profesionales de salud, en temas que son meramente sociales. Pero definitivamente impactan.


Otro factor que impacta muchísimo es el nivel de estrés. Si duermes bien, si no duermes bien, si tienes movimiento o actividad física en tu día a día, y por supuesto que también impacta la alimentación. Pero no es lo único que impacta. De repente lo único que creemos que impacta en nuestra salud es: 1) el peso, 2) la alimentación y 3) la actividad física. Y de repente dejamos todos los demás factores como los que he mencionado afuera. No los contemplamos. Nos obsesionamos con la alimentación, el ejercicio y el peso. Y amiga date cuenta: esto no es todo.


Ver todo sólo en términos de peso, alimentación y salud física es una visión angosta

Estas ideas sólo contribuyen a dos cosas. Por un lado, que veamos el bienestar y la salud de una forma sumamente básica y centrada en el peso. Porque a final de cuentas la alimentación y el ejercicio lo indican muchas veces en relación al peso que tienes, de cierta forma asumiendo que si tú eres una persona delgada, tu alimentación y ejercicio están bien.


Si eres una persona con más peso se puede llegar a asumir que comes demasiado, que comes mal, o que no tienes ningún tipo de movimiento o actividad física, lo cual tampoco es cierto.


Por otro lado, se llega a asociar o a pensar que la gente que tiene más peso es gente que no es saludable, que no es feliz, que no va a poder vivir muchos años y que hasta huele feo. Lo cual no es cierto y además enfatiza una discriminación por el peso que es brutal y que promueve muchísima violencia en personas que tienen pesos más grandes. Y No me refiero solo a violencia física.


Tenemos que revisar nuestros prejuicios sobre los tipos de cuerpos

Las personas con mayor peso, muchas veces tienen acceso a servicios de salud de pésima calidad, donde son juzgados, criticados por el personal de salud, y donde además la única indicación que les dan es perder peso. También tienen menor acceso a empleos dignos y muchísimas veces son criticados, juzgados, o minimizados por incluso las persona que los quieren y son cercanas.


Lo veo muy claramente cuando estamos en una reunión con amigos y llega esta persona que ya subió de peso por lo que tú quieras. Siempre va a haber una persona que se acerque y le diga: “Oye es que fíjate que yo encontré este método increíble para bajar de peso.” “Fíjate que te recomiendo con mi bariatra, con mi nutriólogo, mi entrenador.” “O el método detox que utilicé el año pasado.” “Porque amiga, es que me preocupo por tu salud.”


Puede ser que esta persona haya subido de peso, o que esta persona siempre haya tenido un peso mayor comparado con los demás, y aun así ser una persona muy saludable.


Cómo cambiar nuestra visión sobre el peso

Aquí van mis recomendaciones principales: La primera es que no te compres la idea de que la obesidad o sobrepeso causan todos los males del mundo, porque no necesariamente es cierto. Tendríamos que entender el contexto de cada persona, lo que vive cada persona en su casa, en su trabajo, en sus comunidades, lo que está pasando en su vida, cómo se está sintiendo, sus hábitos, etc., para poder realmente decir si este contexto es saludable o no.


Y la segunda: no hables de los cuerpos ajenos. No tienes por qué hacerles recomendaciones, ni preguntarles por qué subieron o bajaron de peso, ni criticarlos, porque uno nunca sabe qué es lo que está pasando detrás, qué es lo que está pasando con esta persona.


Quizá en algunos de estos casos, subir de peso es lo que tiene que hacer el cuerpo para protegerse de un momento de salud complejo que está viviendo. Eso tú no lo sabes y ya lo estás juzgando. Mejor ocúpate por entender a esta persona, por preguntarle cómo está, por preguntarle si su familia está bien, cómo va en el trabajo, porque te juro que el peso es lo menos importante de una persona.


En estos últimos años nos hemos preocupado mucho como sociedad por ser más incluyentes. Por tener comunidades diversas donde se acepten a personas de diferentes razas, contextos socioculturales, con diferentes preferencias sexuales.


Pero ¿qué pasa con la diversidad de cuerpos? Esa también se debe de respetar. Porque ya es hora de dejar de asociar a los cuerpos gordos o a los cuerpos con mayor peso, con enfermedades, o hasta con olores y sudores. ¿O tú qué opinas?



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