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Que no te engañen las tallas

Si compraste una prenda de vestir de tu talla y no te quedó, tal vez no sea porque subiste de peso.


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¿No te ha pasado que vas a comprarte ropa, vas a la misma tienda y de repente las tallas que antes te quedaban, ya no te quedan? Pero según tú las tallas que tenías antes de esa misma tienda de ropa te siguen quedando igual.


La verdad es que a mí sí me ha pasado y lo primero que he pensado es que soy yo. O sea que es la misma talla pero que mi cuerpo está cambiando y que seguramente esta prenda de ropa que tenía antes, pues con el uso ya se hizo más aguadita, etc.


Hace unos cuantos días una amiga me mandó un video de Tik Tok donde sale una chava explicando que ella tenía un par de jeans que quería renovar, se quería comprar unos nuevos, pero que quería exactamente ese modelo, esa talla, de esa tienda de ropa específicamente.


Total que va a buscar los jeans, los encuentra y se los compra, y cuando llega a su casa, ¡no le quedan! Pero no le quedan ni tantito. Entonces saca los jeans que tenía antes y los compara y ve que hay varios centímetros de diferencia. Probablemente entre tres y cinco centímetros y por eso los nuevos ya no le quedaban.


Después de ver este video, debido al algoritmo que tiene TikTok me empezaron a salir varios videos similares. Ahora no con jeans pero con otro tipo de pantalones, blusas, ropa interior, con una gama de ropa totalmente diferente, pero todas mencionando que era el mismo modelo, la misma talla, la misma tienda y que ahora ese modelo se veía mucho más pequeño.


La causa verdadera del cambio de talla en la ropa

Qué horror ¿no? Porque entonces lo que piensas es que eres tú. Que eres a ti a la que no le queda bien esa talla y jamás te pones a pensar que en realidad pueden estar haciendo unos truquillos las marcas o empresas que producen esta ropa.


Entonces me quedé pensando que en la industria de alimentos eso también suele pasar. Como les he contado antes, yo he trabajado con la industria de alimentos ya por más de 10 años. Me tocó un par de veces en donde los ingredientes y los empaques subían de precio por temas de inflación o de impuestos. O sea el producto total subía de precio. Pero muchas veces este costo final el consumidor no está dispuesto a pagarlo. Para eso obviamente se hacen algunos estudios para saber si el consumidor lo pagaría o no.


En los casos en donde el consumidor no está dispuesto a absorber ese costo, los productores empiezan a reducir otros costos de alguna forma. Ya sea buscando materiales empaque más económicos, buscando alternativas de ingredientes más económicos y en algunos casos, también se llega a reducir la cantidad del producto final que compras. A veces las reducciones son tan pequeñas que no te das cuenta, a veces no son tan pequeñas y sí lo percibimos.


Cuando la “talla” de la comida cambia

Seguramente te ha pasado que cuando lanzan un producto nuevo, por ejemplo unas galletas deliciosas y grandes, y de repente un año después vemos que esa misma galleta ahora es más pequeña. O que el empaque donde viene el producto que te gusta ahora es un empaque más pequeño.


Hay miles de razones por las cuales los empaques pueden ser más pequeños. También en algunas ocasiones tiene que ver con tener una porción que sea más adecuada, o más controlada en términos de calorías. Pero bueno, ese es otro tema. El chiste es que la industria de alimentos sí llega a hacer esto de reducir la cantidad del producto que te vende, para que puedan vender al mismo costo o simplemente para hacer más eficiente su producción.


El tamaño de la tela de tu ropa importa

Y aquí viene lo interesante. Los productores de ropa también pueden hacer cosas similares. Me metí a buscar videos en YouTube y artículos que hablan al respecto y, por ejemplo, para producir unos pantalones, los productores compran rollos de tela con ciertas dimensiones (ciertos metros de ancho, de largo, de grosor, etc.) Y ese rollo que compran les alcanza para, digamos, 10 pantalones. Siempre hay un poco de sobrante de tela, que a veces se desperdicia. Muchas veces ya no saben qué hacer con él y se tira a la basura. Pero a final de cuentas ese sobrante ya lo pagaron. Entonces es un desperdicio que no tiene mucho sentido.


Lo que leí en un par de artículos es que es muy probable que estas cadenas de ropa al por mayor, o mejor conocido como fast fashion, lo que hacen es disminuir un poco los centímetros de algunas de sus tallas para que con ese mismo rollo de tela puedan sacar varias piezas más. Esto para eficientar su producción y costos, y obviamente poder seguir vendiendo estos productos o esta ropa al mismo costo, que generalmente es accesible.


De aquí podemos ver que, a diferencia de varios años antes, digamos tres o cinco, o incluso no me quiero imaginar con ropa por ejemplo de tu mamá o de tu abuela, las tallas sí son diferentes. Sobre todo si compramos ropa de estas marcas o estas tiendas que hacen producciones masivas y donde los costos no son tan altos.


El cambio en talla dispara nuestra ansiedad

El tema aquí es que nosotros nos clavamos con la idea de que ya no nos está quedando la ropa y la culpa es de nosotros. Algo tenemos que hacer con nuestro cuerpo porque no nos está quedando esa talla en particular que hace unos cuantos años sí nos quedaba. No siempre tenemos la posibilidad de tener esa misma prenda para compararlo. Yo sigo buscando en mi clóset alguna talla de algunos jeans u otra prenda, que haya comprado hace cinco años, y ver si existe ese mismo modelo en esa misma talla el día de hoy, y comparar si las tallas son menos.


Lo sigo checando, espero encontrar algo. Si tú encuentras algo en casa y tienes la foto para enseñarme la diferencia, por favor mándamela porque de verdad necesitamos entender que estos cambios de talla no necesariamente tienen que ver con que nuestro cuerpo esté cambiando. Evidentemente nuestro cuerpo cambia con los años y etapas de vida. Pero esta parte de clavarnos o de tener un apego a no querer cambiar de talla no está bien. Finalmente quien produce esta ropa puede decidir si tu talla M, tendrá dos o tres centímetros menos sin ningún tema y con una intención de fondo que quizá no siempre comprendemos.


No le quiero tirar hate para nada a estas marcas que producen ropa, pero es bien importante que podamos entender el contexto de las cosas.


La próxima vez que vayamos a comprar ropa y que veamos que la talla que siempre compramos, ahora no nos queda, en vez de preocuparnos o darnos de latigazos (echándonos hate, ahí en el probador porque típico que te estás viendo en el espejo y dices: “claro soy una gorda y nada me queda, cómo puede ser que esta talla no me queda cuando hace cinco años sí me quedaba…”), en vez de estarte preocupando con que no te queda esa talla en particular, mejor: 1) busca ropa cómoda y 2) dedícate a crear hábitos de alimentación, de actividad física, de sueño, que te hagan sentir bien y que lleven a tu cuerpo a donde tiene que estar. A esa mejor versión de ti misma, donde se respeta al 100% tu cuerpo, tu etapa de vida, la edad que tienes, etc.


A veces de verdad no vale la pena obsesionarnos con las tallas y mucho menos por esto que te acabo de contar. La industria de la moda puede cambiar las tallas a como se le dé la gana, o como crea que sea mejor para su negocio, o según las tendencias que vienen. En eso no necesariamente están considerando tu tipo de cuerpo, o el cambio que tiene cuerpo a través de la vida. Y así es, no podemos controlarlo ni tampoco tenemos que engancharnos con una talla (busquemos que nos quede cómoda la ropa y ya).


¿Estás de acuerdo conmigo? Dame tus comentarios. Y si no estás de acuerdo conmigo también dime lo que piensas para seguir esta discusión, porque creo que este tema es bastante interesante y hasta ahorita estoy como que cayendo en cuenta que no necesariamente se platica o no siempre lo sabemos.



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