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Por qué soltar el control puede ser saludable

Cuando las causas de tu condición física están fuera de tus manos, lo mejor es rendirse.


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Seguramente has escuchado (porque cada vez esto es más popular) que la causa de las enfermedades también son tus emociones. Por ejemplo cuando dices “Me duele la pompa”, te dicen “Ps seguro es porque tienes problemas de dinero”, o “Te duele tal cosa, tienes problemas con tu papá, con tu familia, el dinero, etc.” Lo dicen casi al mismo nivel en que asociamos nuestros hábitos de alimentación y de ejercicio a las enfermedades y padecimientos.


Esto está tremendo porque si bien todos nuestros hábitos o todo lo que hacemos en general tiene un impacto en nuestro estilo de vida y por supuesto en nuestra salud, un gran componente de nuestras enfermedades o padecimientos es nuestra predisposición genética.


También lo son los factores ambientales, o sociales determinantes (que creo se los he mencionado en otros episodios) que básicamente son estos temas sociales económicos, que influyen para predisponernos o no a ciertas enfermedades.


Cuando haces todo bien, pero aun así algo sale mal

Esto ha estado en mi cabeza en la última semana porque la semana pasada fui a una sesión de checkup con el gastroenterólogo, porque yo me checo cada dos tres años las vías biliares, la vesícula para ver que todo esté bien (básicamente porque tengo antecedentes familiares de esos temas). Esta vez en el ultrasonido que me hice pues salió todo perfecto excepto el hígado.


Pues resulta que tengo esteatosis leve, o hígado graso leve.


Debo de confesarte que esto me sacó de onda muchísimo. Me quedé en shock. Creo que todavía estoy un poco traumada porque en mi mente escucho “Algo estás haciendo mal”. “Algo en tu alimentación, en el ejercicio o en tu estilo de vida en general.” Y vaya que tengo súper claro que de verdad este componente genético es mucho más importante que todo lo que yo sí puedo controlar, que básicamente tiene que ver con mi alimentación, el ejercicio, el sueño y mis demás hábitos.


Aun así lo primero que me dije fue “Claro, pues llevas los últimos tres años haciendo muy poca actividad física (por el tema de la columna que ya les he contado antes), y entonces desencadenó esto.”


Siempre es más fácil culparnos de todo

Paso dos, empiezo a evaluar qué es lo que estoy comiendo, si tengo áreas de oportunidad, si a lo mejor estoy comiendo algo en exceso. Y la realidad es que este componente genético, como ya dije, es mucho más poderoso y aun así lo demeritamos durísimo. Porque es mucho más fácil culparnos a nosotros mismos que culpar a nuestros genes.


Si ustedes ponen en Google en este momento “esteatosis hepática” o “hígado graso leve”, les van a salir miles de cosas, entre ellas las causas por las cuales esto sucede. Te van a decir que es por obesidad, que es porque tienes un alto consumo de carbohidratos, de azúcares, de grasas, o porque bebes mucho alcohol, o eres totalmente sedentario o no tienes suficiente actividad física.


Y de todas éstas, la única que ha estado débil en mi estilo de vida es el ejercicio, porque he tenido severos dolores de la cadera en los últimos tres años. Ahora, el doctor también me dijo que puede ser porque estuve consumiendo anticonceptivos por muchos años, a la par de otros medicamentos para el dolor.


La causa no la sé, pero tengo que ver cómo resolverlo de forma adecuada

Mi enfoque no es ponerme a dieta súper estricta e intensa y obsesionarme, porque debo de tener muy claro que muy probablemente no tiene nada que ver con mis hábitos. Que esto tiene un componente genético muy fuerte, o que es un efecto secundario de los medicamentos que he estado tomando.


El punto es que si bien sé que puedo hacer cosas para mejorar mi salud, y quizá para poder “deshacerme” de ese hígado graso, tampoco voy a hacer cosas que pongan en riesgo mi salud física o mental. Porque cuando hablamos de hígado graso vamos a encontrar miles y miles de remedios caseros. Entre los más comunes es hacer un detox para hacer que el hígado “se limpie”, dejar de comer carbohidratos totalmente porque “los carbs son el demonio y los triglicéridos se acumulan y se forma esa capita de grasa”, o por ejemplo hacer ayunos de 14 a 18 horas al día, cuando nada de esto en realidad funciona y sí desgasta tu cuerpo.


¿Qué es lo que sí funciona? Y vaya que me he metido un clavado esta última semana en la literatura científica para ver qué mas puedo hacer. El punto número uno es estar tranquila y saber que evidentemente puedo hacer cambios en mi alimentación y mi actividad física y estilo de vida, con la mejor intención y con todo el amor y respeto a mi cuerpo. Pero yo tengo que estar tranquila y no queriendo controlar esto al 100%.


Por otro lado evidentemente siempre van a haber mejoras que se puedan hacer en la alimentación. Si este es tu caso y te han detectado hígado graso, podemos evaluar tu alimentación y ver qué mejoras se le pueden hacer, porque definitivamente hay cosas que pueden contribuir y que te van a ayudar a que estés mucho mejor o a que la enfermedad no avance.


Por ejemplo, una de las cosas que detecté es que, a pesar de que no bebo mucho (y me refiero a bebidas alcohólicas), sí me gusta salir y echarme un drink o dos. Esta semana pasada salí tres veces a cenar en toda la semana, y las tres veces me podría echar dos tragos sin ningún tema. Ahorita he decidido tomar dos veces a la semana únicamente.


Otra cosa que también voy a empezar a poner un poquito más de foco es el tema de la actividad física, porque como les dije, estuve sin estar en movimiento por muchos meses por temas de la columna/cadera. Entonces, ahorita que estoy bien y que me siento más fuerte, sin tanto dolor, pues voy a tratar de retomar la natación o actividades que sean quizá un poquito más vigorosas para ayudarle a mi hígado a movilizar estas grasas.


Y por último (y creo que esto es muy importante) nutrir a tu cuerpo de la mejor forma, con la mayor cantidad de nutrientes. El objetivo es que tu hígado pueda funcionar como tiene que funcionar, que pueda ser ese órgano que desintoxica de forma natural, pueda procesar también esos triglicéridos que se van acumulando y que forman esa capita de grasa.


Cambios pequeños para beneficio a largo plazo

Estos consejos suenan súper simples y súper básicos, pero créeme que hay veces que sí se puede hacer un poquito y con acciones chiquititas puedes hacer que a largo plazo el impacto sea mucho mayor.


No tienes que hacer cosas súper extremas o cambios demasiado grandes que no vas a seguir por el resto de tus días, o incluso hacer como les dije estos detox, ayunos o dietas súper extremas que a los dos meses ya no puedes más con ellas y las rompes. Ese no es el punto. Porque este tipo de enfermedades como el hígado graso, o por ejemplo la diabetes, la resistencia a la insulina, son enfermedades crónicas. Esto quiere decir que no van a desaparecer, que las vas a tener presentes toda tu vida.


Lo ideal es crear esta serie de hábitos o actividades que puedas sostener a lo largo de toda tu vida, y que puedas mantener tu nivel de salud a lo largo de todos estos años. Eso sí, sin culparte y haciendo mucho trabajo mental. Si bien no nos vamos a clavar tampoco con esta idea de si tienes problemas en el hígado es porque eres muy enojona, (porque aparte tampoco soy enojona pero bueno jaja), no nos vamos a clavar con estas idea de las emociones atadas a las enfermedades porque también generan mucha culpa y esa culpa genera mucho estrés. Esto genera muchas alteraciones metabólicas que no queremos tener. Queremos que nuestro cuerpo esté sano y funcione de la mejor forma. Entonces tampoco nos culpemos y tampoco tratemos de controlar al 100% cosas que no podemos controlar.


Hay que soltar un poco. Yo sé que cuesta trabajo y que se siente feo pero hay que soltar y hay que fluir, porque eso nos va a permitir tomar mejores decisiones para que nuestro cuerpo esté en mejores condiciones en el futuro.


¿Te ha pasado? ¿Te han dado estos diagnósticos que te sorprenden de la nada, que te sacan de onda y de tu balance por un momento? Cuéntamelo, me encantaría saber tu historia.



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