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Por qué ser más flaca no te hace más saludable

Te cuento mi historia personal sobre mi encuentro con las dietas, lo que me hizo sufrir y cómo cambié mi vida para ser más feliz y saludable.


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Ser más flaca y estar a dieta todo el tiempo, cuidando lo que comes, no te hace más saludable. Tardé muchos años en entenderlo. Pero bueno, creo que por fin ya le di al grano. Esto fue un proceso largo.


Como seguramente les habré contado antes, empecé a hacer dieta a los 14 años. Ahorita no recuerdo muy bien la razón pero es muy probable que haya sido porque iba a cumplir 15, iba a tener mi fiesta y quería verme mejor.


Nunca he sido una persona flaca, pero tampoco he sido una persona que sufra en exceso por el peso. No tengo obesidad, no tengo un sobrepeso marcado. Sin embargo, sí recuerdo que mi peso era un punto que me estresaba muchísimo. Esto me gusta mencionarlo porque de repente creemos que las únicas personas que sufren con su peso son personas que tienen obesidad, etc. Y eso no es así.


En realidad las personas sufrimos por nuestro peso por temas culturales, porque queremos encajar, porque queremos vernos bien, porque no queremos tener pancita. Por miles de temas socioculturales y también por situaciones que vivimos en casa.


Ahora, me queda súper claro que el nivel de estrés o de sufrimiento que nos puede generar, no se puede comparar con una persona que sufre de violencia o discriminación por su peso. Eso es tema para otro blog completo.


Mi infierno con las dietas

Pero regresando a mi historia, estas primeras dietas que tuve no fueron tan estrictas. Recuerdo que me marcaban bien el desayuno, comida y cena, con menos y todo. Hay algunas cosas que de hecho hasta la fecha, sigo haciendo. Por ejemplo, yo antes no comía fruta con queso cottage y ahora creo que es de las cosas que más me gusta desayunar.


Sin embargo, esta primera dieta dio pie a futuras dietas y comportamientos cada vez más estrictos. Llegué a pasar por la dieta de la luna, la sopa de col, hacer 3 o 4 días de puros jugos detox, o hacer por lo menos una vez por semana, ayuno a una sola verdura o una sola fruta.


¿Te imaginas estar todo el día solamente comiendo papaya, o solamente comiendo manzana? Ahorita no entiendo cómo pude aguantar eso.


Pero bueno, el punto es que mi alimentación cada vez pretendía ser más perfecta, cada vez me restringía más alimento, por ejemplo en ese momento me restringía mucho los carbohidratos, todo lo que fuera panes, pasteles, azúcar, dulces y también me restringía las grasas.


Básicamente lo que yo comía o lo que me daba permiso de comer sin ningún remordimiento eran verduras (porque incluso las frutas las restringía tremendamente), proteínas (pollo, carne, pescado, huevo etc.) y agua. Tomaba muchísima agua, hacía mucho ejercicio. Mis cenas eran súper estrictas. Podía llegar a cenar solamente una manzana y un té, sin azúcar porque pues ¿cómo iba a tomar azúcar?. Terrible.


La verdad de ponerse a dieta y sus consecuencias

Yo me ponía a dieta según esto por ser saludable, pero francamente lo hacía por controlar mi peso. Pero esto no me hizo estar más saludable. Yo recuerdo que pasaba días con muy poca energía, sintiéndome muy cansada, como muy apática. Me enfermaba mucho más fácilmente, me daban gripitas. De por sí yo siempre he sido muy sensible de las vías respiratorias pero me enfermaba mucho más frecuentemente. Y me acuerdo que me salían muchísimo fuegos, como estos herpes labiales que pueden ser un tanto comunes, pero a mí me salían con frecuencia.


Y todo esto era mi cuerpo diciéndome que mi alimentación realmente no estaba siendo la más adecuada, la más completa, no estaba siendo suficiente y no me estaba llenando de la cantidad de nutrientes que yo realmente necesitaba.


Imagínate que, yo creo que fue antes de la universidad, a mis 17, hice una dieta keto súper estricta. No una semana, no un mes, yo creo que la hice como un año. Bajé 10 kilos, estaba en los huesos, mi mamá se preocupaba y me decía “No te ves saludable, estás en los huesos, no te ves nada sana, no te ves bien en general…” y yo me sentía increíble porque me podía sentar y no se me salía ni un gramito de panza.


El momento en el que afectó mi salud mental

Imagínense lo mal que estaba y la poca grasa que tenía. Después de hacer esta dieta keto súper estricta pasé un tiempo sintiéndome demasiado decaída, mi estado de ánimo no estaba bien. El doctor me dijo que muy probablemente había sido a causa de esta dieta tan estricta que no estaba pasando suficiente serotonina a mi cerebro. Me tuvieron que dar por un par de meses unas pastillas para que mi cerebro pudiera captar mucho mejor la serotonina a través de los diferentes alimentos.


Bueno, les cuento todo esto porque de verdad a veces se llega a pensar que tener esta alimentación súper estricta, no permitirnos comer lo que queremos, nos va a llevar a un nivel donde nos podamos sentir mejor, donde estemos más saludables, y no necesariamente es así.


Es más, te podría asegurar que en el 90% de los casos no es así.


Porque a través de esta alimentación tan estricta y querer llevarla a un punto de mucha perfección, hace que también limitemos mucho la cantidad de nutrientes que entran a nuestro cuerpo. Y para tener una buena salud, una buena nutrición, no solamente se trata de los macronutrimentos. No solamente se trata de la proteína, el carbohidrato, la grasa, el agua y la fibra. Se trata de muchos otros micronutrimentos que juegan un papel muy importante en tu salud en general, en tu sistema inmune y en tu salud mental.


Otra vida, una más saludable y feliz

Hace ya, aproximadamente unos ocho años que llevo una alimentación más consciente, más flexible. Hace aproximadamente cuatro años que empecé a practicar también la alimentación intuitiva, que es algo que me ha gustado mucho porque me ha ayudado a re-conectar con mi cuerpo, con las sensaciones, con saber qué es lo correcto, qué es lo que está bien para mi cuerpo y qué es lo que no. Definitivamente el día de hoy tengo una salud mucho mejor que antes.


No tengo una salud perfecta, por ejemplo me acaba de dar Covid como a muchísimas personas en estas primeras semanas de enero de 2022. Sin embargo puedo decir que salí súper rápido, que los síntomas realmente no me dieron fuerte, que yo sentí que mi cuerpo estaba muy fuerte también.


Me siento mucho más saludable y mi cuerpo no tiene carencias de nutrimentos como antes. En esos tiempos era frecuente que me faltara hierro, o que me salieran los fuegos labiales. Hace más de siete años que no me pasa eso. Me siento más fuerte, con más energía. Me siento mucho mejor en muchos aspectos, incluso mi salud mental está mucho más estable y ya no siento este estrés por tomar malas decisiones en términos de lo que como o el ejercicio que hago.


Todo esto vale más que cualquier cosa. Vale oro.


El problema está en la cultura

Definitivamente no somos más saludables al estar cuidando nuestra alimentación de esta forma tan estricta. Pero así nos lo han hecho ver mucho tiempo. Nos hacen pensar que tenemos que estar a dieta todo el tiempo por estarnos cuidando, cuando en realidad lo que tenemos que hacer es aprender a comer, en balance, en equilibrio y las cantidades suficientes que requiere nuestro cuerpo para sentirse bien. Te juro que no hay necesidad de buscar la perfección. No hay necesidad de hacer sufrir a nuestro cuerpo en pro de lo que nosotros creemos que es “saludable”. Y yo sé que hay tanta información que es bien difícil identificar qué es saludable y qué no.


Pero te la voy a poner muy fácil: Lo que no se siente bien no es saludable para ti, lo que no te haga sentir bien y con energía física y mental, no es saludable. Porque recordemos que los alimentos pues sí, por supuesto tienen un rol bien importante a nivel físico, pero también tienen un rol importante a nivel social y a nivel mental. Y de repente cuando tomamos cierta decisiones, somos muy estrictos, nos restringimos demasiado, podemos ver que el nivel de ansiedad sube, que nuestro nivel de comer con desesperación, como de atascarnos de repente o tener episodios de binge eating, pues vienen también por acciones que hicimos antes en donde nos estuvimos restringiendo, prohibiendo o donde estuvimos a dieta súper estricta.


Entonces, en resumen, todo aquello que no te haga sentir bien a un nivel físico y a un nivel mental, quizá no es el mejor camino. Y esto puede variar muchísimo porque depende de cada persona, de lo que vives, de tus genes, de miles de cosas.


Por eso no te puedo decir qué cosa específica tendrías que comer o dejar de comer. Es aquí donde comer con consciencia, escuchar a tu cuerpo, utilizar algunas de las herramientas de alimentación intuitiva, definitivamente te pueden ayudar muchísimo a re-conectar y entender si esas decisiones que estás tomando son para tu mayor bienestar y para sentirte bien, o son únicamente porque alguien te dijo que las debes hacer o no.


Ser más flaco o más flaca y estar a dieta, no te hace más saludable y tampoco te va a hacer la persona más feliz del mundo. Recordemos que la salud de acuerdo como la define la Organización Mundial de la Salud es este completo estado de salud física y mental. Recordemos que tenemos que incluir la parte mental también en lo que nosotros definimos como salud.


Todos tenemos una historia que contar

Espero que este mensaje resuene contigo y toda esta historia que me aventé sobre mi relación con las dietas, porque de verdad no sabes cómo me gustaría que este tipo de historias llegue a más personas. Si tienes una historia similar, si pasaste por estas dietas estrictas, por este control y restricción, también cuéntame tu historia, cuéntasela a todos.

Porque esta va a ser la única forma de que la gente empiece a ver, y sobre todo las generaciones más jóvenes, que empiecen a darse cuenta que el estar más flaco no es mejor ni más saludable, y tampoco el estar a dieta y estarte cuidando en exceso.


Estarse cuidando para buscar la perfección te va a hacer perder mucho tiempo, muchos buenos momentos, y por supuesto te va a hacer perder muchísimo dinero al estar comprando jugos detox, suplementos, pastillitas, que muchas veces te las tomas pero literalmente las desechas cada vez que vas al baño y por lo tanto es dinero perdido totalmente.


Para ser saludables y para sentirnos bien, no tenemos que ser estrictos. Quizá sí tenemos que ser disciplinados con tener hábitos que nos hacen sentir bien, con comer de una forma que nos haga sentir bien. Pero definitivamente no tenemos por qué caer en estas falsas ideas, o falsas creencias de lo que es saludable cuando nosotros mismos estamos viendo que no nos hace sentir bien.


Por favor ayúdame a compartir este artículo y a compartir estas experiencias también, si es que este mensaje resuena contigo y cuéntame más de tu historia. Me puedes mandar un mensajito directo en Instagram en @moxiebalance. Me va a encantar escuchar tu historia de vida y, por supuesto si a ti te parece bien, también lo podemos publicar y contarlo, para que mucha más gente sepa de estas cosas y busque un camino a la salud y nutrición que quizá es diferente a lo que todo mundo dice, pero que definitivamente es mucho más saludable y nos hace sentir mucho mejor.



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