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Por qué el peso no es un buen indicador de salud

Descubre qué debes tomar en cuenta para tener una salud increíble, más allá del peso.


Uno de los indicadores más utilizados para medir tus cambios o progreso en la salud, es el peso. Pero a veces no es lo más adecuado porque la saluda depende de muchos otros factores.


El peso tiene muchas limitaciones y a la vez no nos permite enfocarnos en otras métricas que sí nos dicen que vamos mejorando. Estos otros indicadores pueden ser, por ejemplo, tu glucosa en ayuno, tus triglicéridos, colesterol (tanto el bueno como el malo), tu porcentaje de masa muscular, capacidad respiratoria, tu resistencia física, nivel de energía, tu concentración…


Hay miles y miles de variables que podemos utilizar para medir el progreso y que no necesariamente tienen que ver con el peso. Además, a continuación te daré mis tres razones por las cuales NO considero al peso como un buen indicador de tu salud:


El peso es variable según el momento

Del día a la noche o de antes a después de comer, el peso puede cambiar mucho. Es muy común que si estamos muy enfocados en medir nuestro progreso a través del peso, nos podemos frustrar.


Puede ser que en la mañana tengamos un peso específico y al día siguiente tal vez en la tarde o la noche, tendremos un par de kilos más, porque eso es lo que le ocurre al cuerpo después de haber comido o hidratarnos durante el día.


Cuando nos despertamos estamos deshidratados y eso puede darnos falsas expectativas porque no tenemos el mismo peso. También, antes de que empiece la menstruación, el peso puede aumentar porque suele haber retención de líquidos.


El peso varía de persona a persona según la carga genética

Es común tratar de alcanzar ciertas métricas “saludables” como, por ejemplo, el índice de masa corporal. Este número se calcula con base en tu peso y estatura. Por lo mismo, es probable que esté validado en una población con herencia genética diferente a la tuya.


A veces los latinos tendemos a tener un cuerpo más voluminoso, con más curvas y ello es diferente al cuerpo de una población, digamos, nórdica o europea. Si el índice está validado según esta última población, es posible concluir que uno está arriba del índice de masa corporal “normal”.


Piensa en el caso de las apps asiáticas de fast fashion. Cuando compras ropa en ellas, seguro tienes que pedir una o dos tallas más de la que pides en Latinoamérica. Lo que pesa una persona asiática normalmente no corresponde con lo que pesa una persona latina.

Eso no quiere decir que uno o otro está mal, simplemente son diferentes. Hay que aceptar y respetar esta diversidad de pesos y tallas.