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Deshazte de la obsesión por lo “saludable”

Evitar lo que “no es saludable” es engañoso. Puede que te estés haciendo más daño.


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Me encanta cocinar.


Desde muy chiquita tenía libros de cocina y amaba cocinar en casa cosas no tan sencillas para una niña de seis años (hotcakes, pan francés, huevos con jamón) y me acuerdo que me encantaba preparar en mi casa los desayunos. Si llegaba algún familiar o amigo de mis papás, me encantaba prepararle comida y, según yo, se la vendía. Pensaba que era mi restaurante ;)


Me encanta crear platillos nuevos, probar diferentes recetas, agregarle un toque “rico” a mis platillos favoritos. También me gusta mucho hacer que mis platillos estén más balanceados y quizá de repente agregarles un sazón saludable.


Cuando lo saludable se vuelve nocivo

Pero desde hace un buen rato, veo esta obsesión por que todos los platillos tengan una versión saludable. O por que la mayor parte de los alimentos, que nos gustan y nos saben ricos, tengan su versión saludable. Esto honestamente me choca.


¿Porque sabes qué?, se me hace demasiado obsesivo, demasiado querer tener la perfección en tu alimentación y dejar a un lado la forma en que disfrutas la comida como es realmente.


Además de todo, refuerza este concepto de que hay alimentos “buenos” y “malos”, cuando en realidad no los hay. Y esto es muy chistoso porque creo que a todos los nutriólogos, por lo menos los que estudiamos acá en México, seguramente tuvimos una clase donde nos repitieron mil y un veces que no hay alimentos buenos ni malos. Que lo que importa es la dieta o el balance en tu dieta o en lo que comes.


Lo que realmente significa la palabra “dieta”

Hay que recordar que dentro de la parte técnica de la nutrición, dieta no significa lo que seguramente estás pensando. No significa “un plan de alimentación para bajar de peso”, ni prohibiciones, restricciones, ni comer “comida aburrida”.


En la parte técnica, dieta significa todo lo que comes en un día. Absolutamente todo, sin meterle juicio (que si un alimento es “bueno” o “malo”). Justamente, en este concepto entra la capacidad de poder agregar cualquier tipo de alimento sabiendo crear un balance adecuado en todo lo que comes en tu día, para que puedas obtener los mayores beneficios.


Sin embargo parece que este punto que estudiamos tanto, a muchos nutriólogos se les olvida. Entonces ves en sus redes sociales sus cuentas diciendo que “es mejor tomar té verde que café”, que es mejor “comer una pizza de coliflor, en vez de una pizza normal”, o que te comas un yogur de coco porque “el yogur normal de leche de vaca es el demonio”.


La “salud obsesiva” no tiene nada de saludable

A ver, si a ti te gustan esos alimentos está perfecto. No significa que no los puedas comer. Al contrario: disfrútalos, gózalos, todo eso está buenísimo. ¡Qué bueno que hay opciones y que hay alternativas! El problema es cuando los comes porque crees que es lo que debes de comer, porque alguien te dijo que es más saludable, cuando en realidad lo que tú quieres es una pizza común y corriente.


Ojo, también se vale que haya algunos alimentos que te gusten muchísimo, pero que conscientemente prefieres no comerlos porque has detectado que te caen mal. Quizá te inflaman mucho, te causan nauseas, acidez…


Entonces conscientemente (y por el respeto que le tienes a tu cuerpo) decides no comerlos y eso está perfecto.


Pero una vez más: cuando decidimos hacer estos cambios de alimentos solamente porque creemos que es más saludable, lo único que estamos fortaleciendo es la obsesión con la comida y no la parte saludable. En una alimentación y estilo de vida saludable se pueden integrar todos los alimentos.


Obviamente hay que aprender a hacer este balance correctamente, a integrar todos los grupos de alimentos, a incluir los alimentos que te caen bien, y a comer con mucha consciencia para saber identificar cómo haces este balance para el beneficio de tu propio cuerpo.


La restricción obsesiva no es la solución

Déjame contarte otra cosa: Es muy probable que si ya has pasado por este proceso de decisión (de si te comes la pizza de coliflor o la normal), y decidiste irte por la primera cuando en realidad todo tu ser deseaba una pizza normal con la orilla de queso, muy probablemente trajiste el antojo por varios días más. Hasta que ya no lo pudiste controlar más y te comiste la pizza normal.


Sí, aquello que te prohibes tanto es mucho más atractivo para ti. Es como cuando aquel cuate con el que salías en la secundaria, y que tu mamá te decía: “No ese no me gusta para ti, no es una buena opción”. Y tu seguías aferrada porque te decían que no y que no, y tú decías que sí, que sí y que sí querías estar con esta persona.


Así mismo pasa cuando te prohibes cosas específicas como una pizza, un pan, un chocolate o como cualquier cosa que te prohibas.


Así que por favor a partir de hoy solo pregúntate qué es lo que quieres (y se bien honesta contigo), la próxima vez que quieras optar por una “versión saludable” versus una versión que tú crees que “no es saludable”.


Y por otro lado, qué te parece si dejamos de ponerles estos adjetivos a los alimentos. No son ni “buenos” ni “malos”. Simplemente SON.


Así de neutral tienen que estar en tu mente y en tus pensamientos de ahora en adelante.


¿Estás dispuesta a aceptar el reto?



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