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Qué hacer cuando no te gusta lo que ves en el espejo

Los días de mala imagen corporal son muy comunes, pero tienen solución.


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A todos nos pasa. Hay días que amanecemos con una pésima imagen corporal. ¿Y cómo te das cuenta de esto? Despiertas, te ves en el espejo o volteas a ver tu cuerpo y dices “es que no puede ser”, “cómo estoy subiendo de peso”, “cómo estoy engordando"...


El punto es que todos estos pensamientos te empiezan a torturar tremendamente. Estos días de mala imagen corporal son un reflejo de muchas cosas: de lo que sientes de tu cuerpo, de cómo te juzgas o quizá sea un reflejo de todo lo que está pasando a tu alrededor. Es un reflejo de la presión que tenemos por el cuerpo "ideal" y por ello nos pasa a todos, en todas las tallas y con cuerpos de todo tipo, en cuerpos pequeños y grandes.


Por ejemplo, si un día te comparaste mucho con alguien que hace años no veías, o estuviste muy clavada en redes sociales viendo a influencers de fitness y belleza, que te están diciendo cosas como “es que así es como te debes ver porque esto está cool”.


Los días de mala imagen corporal son super normales

Te podría decir que el 99% de las mujeres en este mundo tenemos malos días de imagen corporal, y otros peores. Definitivamente te recomiendo que si este tipo de días son muy frecuentes y te atormentan mucho, por favor chécalo con un psicólogo para que te pueda apoyar, te dé seguimiento y esto pueda ser algo más llevadero.


Mientras tanto, definitivamente hay cosas que tú puedes hacer para evitar tener estos episodios de mala imagen corporal tan frecuentes, o que los episodios sean lo menos pesados posibles.


Hazte la vida más fácil

Algo que trato de hacer con frecuencia es usar ropa cómoda. Es muy común que en cuanto empezamos a subir de peso, o cuando algo nos queda apretado, lo guardamos y lo tenemos ahí a la vista, pensando que muy pronto lo vamos a poder usar porque “vamos a bajar de peso y nos va a quedar perfecto y listo”.


Pero también tenerlo ahí presente y a la vista nos está reforzando constantemente el hecho de no sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, estamos constantemente pensando en que “esta ropa ya no me queda, qué haré para que me quede”. Entonces lo ideal es que si no te quieres deshacer de esa ropa, guárdala. Ponla en una maletita y déjala hasta el fondo del clóset, para que no esté a la vista.


Trata de que esto no sea un refuerzo más de pensamientos negativos y de estarte culpando por estar subiendo de peso, o por no tener la figura "ideal". Muchas veces nos compramos ropa que desde el inicio no nos queda bien, con la idea de que algún día vamos a súper aplicarnos y vamos a bajar de peso y nos va a quedar esa ropa a la perfección.


En la mayoría de los casos esto no sucede y entonces seguimos teniendo esa ropa enfrente, que nada más nos hace pensar que la estamos regando, que no nos están saliendo bien las cosas y que no tenemos suficiente disciplina. Creo que se los he repetido un chorro de veces, pero estos no son pensamientos ni 100% ciertos, ni son adecuados, ni buenos para ti.


Entonces, toda esa ropita que no te queda, dónala o regálala, y si no la quieres donar solo métela en una maletita y déjala ahí al fondo. Usa la ropa que realmente te haga sentir cómoda, que no te apriete tanto. Si necesitas comprarte ropa nueva, hazlo. Está bien. ¿Cuál es la necesidad de estar incómodos?


Te juro que en estos días de mala imagen corporal, el usar ropa que te quede bien y que te sea cómoda es un punto bien importante para que el resto de tu día o sea bueno o se arruine por completo. Pruébalo y me cuentas.


Purifica tu vida de mensajes tóxicos

Otro punto bien importante para esos días de mala imagen corporal, y creo que este aplica no solo para estos días sino en general, es hacer un detox, una limpieza de nuestras redes sociales.


De verdad no nos damos cuenta qué tanto pesa y qué tanto nos influyen las redes sociales para sentirnos mal con nuestro propio cuerpo. Lo que siempre recomiendo y lo que yo misma hago con frecuencia es dejar de seguir esas cuentas que me hacen sentir mal. Por ejemplo: una cuenta de la influencer que te dice que “es malo comer fruta en la noche porque, bla bla bla”, o que te está diciendo “para que no se te vea el gordito, muévete de esta forma, mueve tu cuerpo así…”


Esos son mensajes que de verdad no nos hacen nada bien y que lo único que refuerzan es que nos sintamos con muy poca confianza en nosotras mismas, que juzguemos muchísimo nuestro cuerpo cuando no debería de ser así.


Si nunca lo has hecho te recomiendo que te sientes por lo menos una media hora, que vayas viendo en tus redes sociales qué sigues, a quién sigues, y las cuentas que veas que ya no hacen clic con esta nueva forma de ver tu cuerpo o tu salud deja de seguirlas. Date de baja de esas cadenas de emails y vas a ver cómo dejan de influir en tus pensamientos y te vas a sentir mucho mejor a largo plazo.


Purifica tu mente de tus pensamientos tóxicos

Así como tenemos que desafiar las redes sociales y toda la información que nos llega de forma externa, también es importante empezar a filtrar la información que viene desde adentro. Acuérdate de que muchas veces tenemos ideas en la cabeza de lo que es bueno y lo que es malo, porque es algo que hemos aprendido desde que éramos muy pequeños. Pero esas ideas no necesariamente son ciertas.


Te hablo de ideas que van atadas con tu cuerpo, con cómo te ves o cómo te deberías ver. Trata de hacer un poquito a un lado esas ideas, sobre todo en los días que te estás atormentando con que te ves mal, con que no te ves como tu quisieras verte o cómo crees que deberías verte.


A mí me gusta usar afirmaciones positivas. En el momento en que me cacho con una idea negativa como “ya tengo mucha lonjita” o “es que esta falda que antes usaba no me queda”, trato de cambiar esos pensamientos por afirmaciones positivas como “eres suficiente”, “eres poderosa”, “eres valiosa como eres”, “mereces ser amada, mereces ser respetada”, “agradezco mi cuerpo”, “agradezco que tengo salud”, “agradezco que puedo caminar, hacer cosas, disfrutar, reir…”


Todas estas afirmaciones positivas te cambian mucho el mindset, cambian mucho el chip que tienes en tu cabeza. Poco a poquito le vas ganando a esa mentalidad saboteadora que nos hace sentir mal, la vas cambiando por pensamientos quizá al inicio más neutrales, pero a final de cuentas por mucho agradecimiento y mucho respeto a tu cuerpo que es lo más importante.


El comportamiento y el cuerpo siguen a la mente

Todo este agradecimiento y respeto a tu cuerpo te llevará a que conscientemente decidas hacer lo mejor para ti misma, para tu mente y para tu cuerpo. Parte de esto es no tener estas restricciones brutales de alimentación que generalmente vienen acompañadas de estos días de mala imagen corporal.


Es muy común que cuando tenemos una mala imagen corporal, la primer reacción automática que llegue a nosotros sea ponernos a dieta o controlar lo que comemos. A lo mejor no te pones a dieta completamente pero dices: “ya no voy a comer dulces toda esta semana, ya no voy a comer pasteles, ya no voy a comer carbohidratos”, creo que eso es lo más común que me dicen mis clientes.


Algo que me comentan mucho es que justo el día que tienen una pésima imagen corporal, deciden hacer ayuno total o un ayuno que admite solo frutas o verduras todo el día. Esto no es sano para tu cuerpo y tampoco para tu mente porque solo estás reforzando la parte negativa. Estás reforzando esta sensación de no sentirte suficiente, de sentir que tu cuerpo no merece esta compasión o respeto como para que le des de comer lo que realmente necesita.


Tener un mal día no es razón para dejar de cuidarte

Independientemente de si tienes un día en el que te sientes de la shit, un día en el que te estás juzgando desde que amaneciste... Ese día igual tienes que comer y lo tienes que hacer bien, con todos los grupos de alimentos y nutrimentos que tu cuerpo requiere para funcionar bien. Esto lo podemos hacer muy consciente. Toma esa decisión, a pesar de que hoy te sientas fatal, decide respetar tu cuerpo y darle lo que necesita. Ni más ni menos. Mereces comer bien, no pasar hambre y no tener que torturarte con horas en el gimnasio para compensar lo que crees que está pasando en tu cuerpo.


En este punto es donde debemos enfocar nuestros esfuerzos, que nuestra disciplina vaya dirigida a este objetivo y no a torturar nuestro cuerpo. Es algo que no suena fácil (y que no lo es) pero que tampoco es imposible. Te va a costar un poquito de trabajo las primeras veces. Hacer todos estos cambios cuesta porque estás reaccionando de una forma diferente a la que sueles reaccionar. Y bien dicen que para ver resultados diferentes hay que hacer las cosas diferentes.


Se trata de aprender a poner atención para luego ser libre

Esto fíjate que me quedó súper claro después de que leí un libro de mindfulness. Se llama Mindfulness en la vida cotidiana y justamente parte de lo que te dice es que es un reto gigante (en tu vida y en todo en general) reaccionar de formas que tú no sueles reaccionar. Esto es vivir en consciencia plena o en atención plena, porque ya no es una respuesta automática. Ya estás pensando cuál es la reacción que quieres tener o qué es lo que quieres hacer.


Te da muchísima libertad de tomar las elecciones que tú en realidad quieres, de sentir que tienes ese pleno control. No me encanta la palabra “control” pero creo que es la que mejor define esto que quiero decir; este pleno manejo de tu vida.


El punto es que no estás nada más reaccionando en automático y eso te deja una sensación de plenitud y de libertad padrísima. Te permite incrementar tu bienestar y sentirte mucho mejor en estos días de mala imagen corporal.


Porque la realidad es que estos días van y vienen, no van a desaparecer. Pero sí puedes hacer que cada día sean menos intensos, que cada vez duren menos y que cada vez impacten menos a tu salud o al respeto que le das a tu propio cuerpo.


Cómo ves. ¿Estás lista, listo, liste para crear este cambio y para reaccionar de forma diferente? O bien cuéntame: ¿hay algo que ya haces para poder manejar estos días de mala imagen corporal? Creo que a todos nos va a servir muchísimo, porque como te decía antes, a todos nos pasa. Es algo súper normal. La mala imagen corporal no se da solo en tallas grandes. Jala parejo y vale muchísimo la pena darle la vuelta.


Te mando un beso y un abrazo.


Mar



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