• MB

Las joyas espirituales de la India

Colaboración especial.

Escrito por Active Dharma.



La meditación laica resulta muy atractiva para los que nunca se han acercado a esta práctica. Puede traer muchos beneficios sin duda. No obstante, el aspecto laico de la práctica puede ser una limitante, ya que solo aprender a observar la respiración para “calmar la mente” es una pequeña parte del pastel.

La salud espiritual es algo que abarca más que calmarse. Esto se exhibe claramente en las tradiciones milenarias que provienen de la India, tradiciones como el Hinduismo y el Budismo.


Por qué la atención plena no es suficiente


Si le preguntas a un maestro espiritual si el mindfulness (o atención plena) es todo lo que uno necesita para tener una práctica espiritual completa, te dirá que no. Seguro reducirá tu estrés, pero carecerá de cultivo de sabiduría, claridad y amor genuino. ¿Por qué? Porque el mindfulness no incluye un repertorio de enseñanzas que tocan temas como la comprensión del ser, del universo, de la realidad y, sobre todo, una comprensión de las enfermedades espirituales. Eso no se enseña en una sesión de meditación laica o de solo mindfulness.

Ahora, no se trata de que practiquemos meditación bajo un dogma antiguo, empolvado o incluso obsoleto. No. Se trata de tomar el pastel completo de la sabiduría que tenemos a nuestra disposición, y entender cómo pasar por una transformación espiritual genuina. Se trata de un cambio que incluya efectos positivos duraderos en nuestra vida. Las enseñanzas ortodoxas de hace miles de años, sin duda pueden adaptarse a nuestros estilos de vida occidentales de hoy en día.



Los hábitos nocivos de la mente son más fuertes de lo que crees

Si solo vamos a una sesión de meditación, en un estudio súper cómodo, equipado con los mejores cojines para sentarse en flor de loto, con la temperatura perfecta y hasta la música más relajante posible, seguro lograremos una maravillosa calma que durará (si bien nos va) una hora.

Después el caos regresará.

Nuestra verborrea mental tomará el control de nuevo y, aunque no entremos en ningún conflicto el resto del día, continuaremos alimentando una mente arraigada en sus propios discursos, opiniones, narrativas e historietas que se hacen pasar por la realidad. Nuestros patrones nocivos mentales tarde o temprano nos llevarán de nuevo al coraje, al miedo o la frustración.

Eso no es libertad. Eso es ir a pagar por un placebo. Pagar por un “valium natural” que nos quitará las molestias mediante una técnica más de relajación mental, pero que no curará la infección en nuestro corazón.


Iluminación desde una perspectiva “teísta” o “no teísta”