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Cuida a tus hijos de los verdaderos malos hábitos alimenticios

Aunque no lo creas, no se trata de prohibirles el azúcar sino de crear una relación más sana con la comida en general.


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El episodio pasado te hablé un poco de cómo desde que somos niños vamos aprendiendo estas ideas sobre si cuerpo está bien o no, que a final de cuentas tiene un efecto bien importante en nuestra adultez.


Hoy quisiera llevar ese tema al de la alimentación. Creo que a veces no dimensionamos lo importante que es todo lo que hacemos y cómo influye en las conductas alimentarias que pueden tener los niños que están cerca de nosotros.


Aunque no tengamos hijos, si tenemos sobrinos o niños cerca, todas nuestras conductas alrededor de nuestra alimentación también les impactan fuertemente. Como les decía en el episodio pasado, los niños son como esponjitas. Absorben absolutamente todo lo que tienen en su medio ambiente.


Es por esto que es sumamente importante que seamos bien conscientes de que como adultos somos el ejemplo a seguir. Todas las conductas que tengamos, las palabras que utilicemos, las cosas que comamos o no, todo esto el niño lo va a absorber de alguna forma.


Hay mejores formas de enseñarles a comer bien

Por ejemplo, ayer estaba en una cena con unos amigos y una amiga decía que generalmente a su hijo no le gustaba comer ni frutas ni verduras, como que era muy picky. Y en algún momento ella se dio cuenta de que cuando su hijo la veía comer esas verduras y esas frutas, y la veía que lo estaba disfrutando, el niño automáticamente volteaba y decía: “oye yo quiero probar eso que estás comiendo.”


En muchos de los casos, esas frutas y verduras terminaban gustándole al niño y en otros no (porque evidentemente pues no le va a gustar todo). Pero creo que este es un ejemplo súper claro de cómo somos ese líder de opinión para los niños, o esa influencia tan grande. Y así como podemos serlo para las cosas positivas, también lo podemos ser para las cosas negativas.


Este es un tema que me preocupa un montón porque tenemos muy normalizado hablar de dietas, hablar de cosas que no podemos comer, hablar de que hay alimentos buenos y malos. O incluso transmitir esta idea de que hay alimentos buenos y malos al momento que premiamos y castigamos con ciertos alimentos.


El aprendizaje nocivo sobre la comida del que nadie se percata

Porque no me dejarás mentir, creo que la mayoría de nosotros cuando eramos muy chiquitos nos premiaban con un helado o una hamburguesa de McDonalds. Ese era mi caso: cuando me iba bien con las calificaciones y cuando hacía algo bien, mi mamá me decía “¡Vamos a comer a McDonalds!”


Pero los castigos normalmente también estaban relacionados con que no te comiste esa lechuga, verdura o fruta, o algo que generalmente tiene la connotación saludable. Entonces con todo estamos reforzando conductas alimentarias que quizá no son las mejores y no estamos reforzando hábitos saludables que es lo que deberíamos promover en los niños.


Ojo: me queda súper claro que ningún adulto tiene estas conductas o hace estos comentarios con el afán de dañar a un niño. Sin embargo, como dije hace un momento, lo tenemos tan normalizado, tan internalizado y son creencias que tenemos arraigadas de forma tan profunda que nos parece que está bien.


No les enseñes a sentirse mal por lo que comen o a que rechacen su cuerpo

Relacionándolo con el episodio anterior, desafortunadamente muchas de las elecciones que hacemos de alimentación o de las ideas que tenemos alrededor de ciertos alimentos, están sumamente relacionadas con el peso. Entonces a los niños les decimos: “Oye por qué te comes otro dulce, otras papas. Vas a engordar, te va a crecer la pancita.” Entonces los niños empiezan a tener connotaciones negativas de su propio cuerpo, del cómo se ven, de su valor, pero también de lo que comen o incluso de cuánto comen.


Evidentemente es importante crear hábitos de alimentación, hábitos que lleven a un estilo de vida saludable en los niños. Pero eso no significa que vamos a crear hábitos utilizando el miedo, la culpa, promoviendo conductas de alimentación que no son saludables, y evitando que los niños se sientan seguros de las decisiones que toman alrededor de los alimentos o de seguir sus señales de hambre y saciedad.


Así como los adultos, no todos los niños van a tener el mismo cuerpo. El aceptar y respetar que hay diferentes cuerpos se tiene que hacer desde que los niños son pequeñitos. Al momento en que hacemos esto, probablemente sea mucho más fácil inculcarles hábitos saludables, introducirles una alimentación variada, balanceada, equilibrada, etcétera, sin meter de por medio el miedo a que sean gordos.


Porque de verdad no pasa nada si hay un niño que está más gordito, esté más grandote, mientras esté saludable, mientras tratemos o hagamos lo posible por que reciba la mayor cantidad de nutrimentos que necesita para que su cuerpo funcione bien.


Hacia una mejor forma de ver la comida, la alimentación y el cuerpo

Te voy a dejar cuatro consejos súper sencillos para que hagamos un esfuerzo por ir cambiando lo que pensamos, lo que decimos enfrente de los niños y hacer un trabajo interno para que eso se refleje en ellos también.


Consejo 1: Dejemos de hablar de dietas. Quizá esto va muy dirigido a la mujer porque normalmente las mujeres son las que están hablando de “ya voy a hacer dieta porque ya engordé”, o “tengo que hacer dieta porque tengo que caber en este vestido” y como dije: los niños escuchan y absorben todo.


Me encantaría que te quites este deseo de estar a dieta y de controlar tu peso pero sé que esto es un proceso no tan fácil y que es una decisión que cada quien toma. Entonces, mientras llega ese momento, si ya llegó, fenomenal, pero si no ha llegado a ti ese punto en donde ya no quieras controlar tu cuerpo y decidas tener una vida libre de dietas, por lo menos trata de guardarlo para ti y evita hacer comentarios enfrente de los niños de lo que puedes o no puedes comer porque estás a dieta.


Si ese es tu caso, tú eres la persona que está a dieta. No toda la familia y mucho menos los niños.


Consejo 2: A los niños no se les pone a dieta. Últimamente hay mucha información sobre el peso de los niños, sobre todo en países como en México, donde las autoridades de salud nos está bombardeando constantemente con información acerca de cómo están creciendo las tasas de obesidad y sobrepeso infantil.


Sé que es un tema que se trata mucho en las escuelas, es un tema que los papás traen muy conscientemente. Pero poner a tu hijo a dieta lo único que va a causar probablemente sea muchísima ansiedad, una desregulación tremenda entre el niño y su entendimiento de las señales de hambre y saciedad, el entendimiento de su propio cuerpo, de cómo funciona, de cómo se siente. Y probablemente no se le estén inculcando buenos hábitos, sino hábitos para estar en control.


¿Qué es lo que sí se puede hacer en estos casos? Acudir con un nutriólogo especializado que no tenga enfoque en dietas, pero que sí permita a la familia completa hacer mejoras para que en familia se tengan mejores opciones en torno a la alimentación y sobre todo se esté creando una sana relación con la comida y conductas de alimentación adecuada.


La salud comienza en casa

De forma general, los papás son los responsables de ofrecerles a los niños una gama súper diversa de alimentos. De presentarles frutas, verduras, diferentes alimentos de origen animal, cereales, pero además también postres, chocolates etc. La idea es que los niños puedan probar de todo y que coman de todos estos grupos de alimentos.


Pero también los adultos somos responsables de crear estos hábitos de alimentación consciente, de comer en la mesa con atención plena, de no estar distraídos con el iPad enfrente, con la tele enfrente, porque esto va a hacer que los niños puedan entender muchísimo mejor sus señales de hambre y saciedad, que le pongan atención a los alimentos, a las texturas, olores, sabores, que entiendan qué les gusta, qué no les gusta, y que el momento en el que estén comiendo sea agradable y enfocado en la comida y quizá en la convivencia. Pero no en algo que nos va a distraer y que no nos va a permitir captar si ya estamos satisfechos o no.


A poco no, esto es súper común: Vamos al cine y pedimos una bolsa gigante de palomitas y no nos damos cuenta de que ya nos la acabamos porque estamos tan pendientes de la película, que no nos percatamos de nuestras señales de hambre y saciedad.


Consejo 3: Procura no premiar ni castigar con alimentos. Esto solo refuerza conductas de alimentación que no son las más deseables ni para niños ni para adultos.


Consejo 4: Procura no prohibirle cosas. No hay necesidad de esconderle los dulces, las galletas o lo que sea que le guste, y mucho menos hay necesidad de hacer una distinción muy clara y prohibirle a un niño y a otro no porque es “flaquito”. Trata de no hacerlo.


En cambio trata de ofrecerle diferentes alimentos: unas palomitas, unas papitas o unas galletas, pero también puedes ofrecerle manzana picadita, unos pepinos, un mango con chilito, limón y sal, o algunas combinaciones de todo esto para que el niño tenga algo que le guste, pero que sepamos que también le va a aportar muchos nutrimentos.


Lo que sí debes prohibir en su alimentación

Los únicos alimentos que deberían de estar prohibidos para un niño son aquellos que le causen alergia, intolerancia o que sean peligrosos para el niño. Si no, no hay sentido. Ni quiera los azúcares deberían estar prohibidos. Toco este tema en particular porque sé que es algo que se está recomendando bastante por parte de diferentes profesionales de la salud, porque se llega a pensar que los azúcares son como una especie de sustancia adictiva, que son muy malos, que van a generar muchos problemas de salud. Pero en realidad no hay suficiente evidencia científica que diga que son malos.


Si bien (hay que ser súper coherentes) así como no es buena idea que el niño coma y beba azúcares todo el día, tampoco es buena idea que se restrinja o se le prohiba al 100%. ¿Por qué? Porque no es parte de una sana relación con los alimentos. Y porque los azúcares como fuente de carbohidrato son una fuente de energía importante para el cuerpo. Tampoco hay que satanizarlos.


Estos son unos consejos súper sencillos. Del tema de alimentación infantil y de alimentación consciente en familia podríamos extendernos y hablar una hora completa o más. Avísame si quieres que siga subiendo más episodios alrededor de este tema. Si tienes dudas escríbeme a info@moxiebalance.com o escríbeme un mensajito directo en mi cuenta de instagram @moxiebalance.


Besos ;)



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