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Por qué nos da tanta hambre de noche

Descubre las verdaderas causas de esas ganas de comerte todo tu refrigerador y balancea tu alimentación.


Seguramente te ha pasado que, tu día va perfecto, llevas tu alimentación muy bien, con las porciones correctas (según las dietas),llega la tarde-noche y ya no puedes más. Empiezas a comer todo lo que puedes.


Esto no es algo extraño y tampoco es algo de lo que tengas que preocuparte. No significa que tu cuerpo está mal, que tengas muy poca falta de voluntad o que tienes poca disciplina. Es una señal de tu cuerpo que te está tratando de decir que necesitas comer bien y lo suficiente.


Déjame decirte que esto pasa con frecuencia cuando nos ponemos a dieta. Y no me refiero solamente a la dieta “de la luna”, “de la col” o alguna que te puso algún nutriólogo, sino también a aquellos momentos en donde tú sol@ decides restringir porciones, dejas de comer ciertos alimentos, haces ayuno intermitente, dejas de comer carbohidratos, o cualquier cosa que tenga que ver con el control externo de lo que comes y bebes. Me refiero a que dejas de seguir las señales que te manda tu cuerpo para decirte qué, cuándo y cuánto comer.


Qué pasa cuando te desconectas de tu cuerpo

Cuando dejas de seguir estas señales que honran tu hambre, tu salud y lo que realmente necesita tu cuerpo para funcionar y estar bien, es cuando vienen estas ganas impresionantes de comer. Es como cuando te sumerges en una alberca. En los primeros 30, 40 segundos puedes aguantar la respiración sin problema. Estos 30 segundos simulan más de la mitad del día en la que te has aguantado comer ciertas cosas o que te obligas a comer porciones más pequeñas. De repente, ya no puedes aguantar más la respiración. Sacas la cabeza del agua y respiras de una forma muy intensa y profunda para meter a tu cuerpo la mayor cantidad del oxígeno que te privaste en los segundos anteriores. Eso mismo ocurre con la alimentación: cuando te privas de la comida o energía que necesitas, llega un momento en que tu cuerpo ya no aguanta más y trata de compensar todo lo que no le has dado, generando la sensación de que necesitas comer más, que tienes mucha hambre o que tienes antojos.


Esto se debe a una cascada de reacciones hormonales que hacen que tus señales de hambre sean mayores, incluso que se retrasen las sensaciones de satisfacción o de estar lleno. Aquí NO es tu mente la que te dice “come lo que quieras”. Es tu metabolismo y hormonas. Es un mecanismo básico de supervivencia que te dice “necesito comer”.


Entonces, ¿qué podemos hacer para evitar sentir mucha hambre en la noche o evitar los atracones?


  1. Evita estar a dieta. Como dije antes, no se valen dietas en las que que no sigas tus señales internas de hambre y saciedad. Ojo: No estar a dieta no significa que comas de forma desbalanceada, sin darle a tu cuerpo los nutrientes que requiere. Lo ideal es que desaprendamos a controlar lo que comemos y que re-aprendamos o re-conectemos con esas señales básicas, con la forma en la que tu cuerpo funciona y trabaja.

  2. Come cuando tengas hambre. Recuerda, come hasta sentir que estás satisfech@ y no hasta el punto en el que te tengas que desabrochar un botón, o que te sientas incómod@. Recuerda que esos alimentos siempre van a estar ahí y quiza no es necesario que los comas en grandes cantidades todos los días. Si necesitas ayuda para reconectar con tus señales de hambre y saciedad, con mucho gusto podemos verlo en una consulta. Contáctame.

  3. Incluye snacks de forma intuitiva y consciente. Elige aquellos que te gustan, que vas a disfrutar y que tengan un poder mayor de dejarte satisfech@. Elige el tipo de alimentos o incluso la porción de acuerdo a la cantidad de horas que faltan para tu siguiente comida. Lo ideal es que cuando te toque tu comida principal, no llegues con un nivel de hambre tan alto como para no poder tomar decisiones conscientes sobre lo que comes.

  4. Toma en cuenta que el hambre no será la misma todos los días, ni a todas horas. Puede ser que un día tengas un poco más de hambre en la noche porque hiciste mucho ejercicio en el día, caminaste mucho, tuviste mucho trabajo o estrés y, ¿sabes? Eso está bien, es totalmente normal. NO te juzgues por tener hambre. No es tu enemiga, al contrario, es tu aliada.


Trata de empezar a identificar si tu hambre es emocional o es hambre física. Esta última es la que suele desaparecer cuando empi