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¿Te estás sintiendo mal a pesar de tu estilo saludable?

Tal vez tengas que revisar tu concepto de ser saludable y hacer ajustes apropiados para ti.


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Te tengo una hermosa e increíble verdad: no necesitas irte a los extremos para ser saludable. Vivimos en una época donde hay muchísima confusión porque tenemos tantos conceptos diferentes arraigados al tema de salud y que obviamente no todos estos son ciertos, y donde además el concepto de salud está muy relacionado con el peso, el cómo te ves y con la parte física que no tiene absolutamente nada que ver con tu salud real.


Estamos muy acostumbrados a escuchar que para ser saludables tenemos que hacer grandes esfuerzos, tenemos que hacer cambios enormes o que tenemos que ser extremadamente disciplinados.


Y sí, un poco de ser saludable tiene que ver con disciplina, pero no la que te quiere llevar al perfeccionismo, que quiere que no falles o por lo menos que intentes no fallar porque la realidad es que está muy complicado no fallar con tantas exigencias.


Y con estas exigencias me refiero a verte de cierta forma, que tu piel se vea de cierta forma, que no tengas granitos, que no tengas arrugas, que tu pelo sea largo, grueso, lindo, que comas a la perfección, que hagas ejercicio y no solo que te muevas, sino ejercicio intenso de ese que te obliga a subir a instagram el antes y después o donde se ve que haces retos intensos o corres maratones (y vaya que a mí me gusta correr, pero no lo hago por bajar de peso o por dar una imagen falsa de ser saludable).


Lo que la gente hace no siempre es lo mejor para ti

No sé por qué llegamos a tener estas intenciones que no están enfocadas en lo que nosotros queremos y en lo que nos hace sentir bien. Si a ti te hacen sentir bien ciertos alimentos, cómelos. Pero si no, ¿para qué los comes?


Igual con el ejercicio: si a ti te hace sentir bien salir a caminar y bailar y es lo que te gusta y disfrutas, hazlo. Pero no hay necesidad de meterte a un régimen deportivo súper extremo, en el gimnasio y hacer pesas y correr maratones si tú no estás disfrutando correrlos.


Descubre lo que a ti te funciona y te hace sentir bien

Y regreso al punto inicial. No tenemos por qué hacer cosas extremas para conseguir la salud. Se trata de identificar lo que para ti es saludable. Y esto siempre está relacionado con lo que te hace sentir bien. Por ejemplo, identifica cuántas horas de sueño te caen bien. De repente, no sé si te pasa, pero si dormimos demasiadas horas, por ejemplo 9 o 10 horas, te despiertas medio atontado y entonces ya no te sientes tan bien después. Quizá dormir siete a ocho horas es lo ideal para ti, quizás son nueve o seis. Trata de evaluar cómo se siente para ti diferentes horas de sueño.


Trata de identificar cómo se sienten los diferentes alimentos. Habrá algunos que a lo mejor nos gusten mucho pero que no siempre se van a sentir bien, o que los puedes comer en ciertas cantidades pero comer mucho más de eso hace que tu cuerpo no se sienta bien.


Te daré un ejemplo bueno: regularmente cuando comemos en exceso ya sea grasas o carbohidratos, digamos que comimos muchos pasteles, carnitas o algo muy grasoso, después de eso nos empieza a dar muchísimo sueño. Esto es simplemente una respuesta a lo que comimos, que quizá fue en cantidades mucho más arriba de lo que nuestro cuerpo puede procesar y nos da el llamado “mal del puerco”.


Tener esta respuesta una vez a la semana o dos, es normal, pues no pasa absolutamente nada. Pero, ¿será normal que el cuerpo se sienta tan cansado después de comer, todos los días?


Sé honest@ contigo y adapta un estilo de vida que disfrutes

Trata de evaluar qué tipo de actividad física disfrutas más. Déjame contarte mi historia: yo amo correr. Me encanta ir a los parques, a la calle y cantar mientras estoy corriendo, a veces lloro y a veces grito. Para mí es como una especie de terapia. Pero desde hace tres años ya no puedo correr más, o eso me recomendó el doctor.


Entonces empecé a hacer otros ejercicios para simular un poquito mis entrenamientos de carrera haciendo bicicleta de ruta. Lo intenté por más de un año y les juro que iba en la bicicleta llorando, pero ya no porque estoy sintiendo bonito sino por el estrés que me causaba ir entre los coches, sentir que me iba a caer, me daban mucho miedo las bajadas, hasta que dije “hasta aquí”. Yo no puedo hacer algo que a mi cuerpo lo esté estresando más en vez de relajarlo. ¿Cuál es el chiste de eso?


Entonces ahora hago bicicleta pero ya no trato de seguir esas rutas largas y estresantes. Ahora la hago en mi casa, fija, estática, con música a todo lo que da y lo vuelvo a disfrutar muchísimo como disfrutaba la carrera.


Hay infinidad de formas de ser saludable

Quizá para ti moverte puede ser únicamente caminar y está perfecto si tu lo disfrutas, puedes caminar y ponerte un buen playlist e ir cantando en el camino e ir disfrutando. El punto es que el ejercicio te tiene que dejar una sonrisa, si no no sirve de nada. O a lo mejor te gusta hacer pilates, yoga, bailar, salir a caminar con tu perro. O quizá si tienes hijos, sobrinos, nietos, te gusta moverte por estar jugando con ellos.


Y estas son formas de movimiento que hacemos a un lado pero que son súper válidas y muy muy útiles.

Estos tres elementos que te acabo de decir, tanto la alimentación, el ejercicio, el sueño, ¿son elementos clave de un estilo de vida saludable? Sí. Pero de repente nos confundimos y los queremos llevar a los extremos como si tuviéramos que ser súper mujeres, súper hombres y hacer esfuerzos gigantes por hacer cosas que quizá no van con nosotros, no van con lo que nos gusta, con nuestra personalidad, con nuestros intereses.


Lo más importante es que los hábitos que construyas los puedas sostener la mayor parte del tiempo. Si bien no estamos buscando ser perfectos (y que no haya un día que no hagas ejercicio porque es irreal), sí estamos buscando que sea un hábito que se mantenga lo más posible a través de tus años. La realidad es que si no lo disfrutas y no te hace sentir bien, jamás vas a poder alcanzar estos hábitos que sean sostenibles el resto de tu vida.


El "no pain, no gain' ya no es lo de hoy.

Hoy ni duele, ni te tortura, y sí se disfruta.


¿Estás de acuerdo?



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