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Di no a ser perfecta y sí a sentirte bien

Desaprende ideas “saludables” que en realidad te hacen daño y crea un estilo de vida saludable, real e integral.


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Toda la vida nos han dicho que tenemos que alcanzar la perfección, que tenemos que ser niñas bien, que tenemos que portarnos bien, ser guapísimas, con un cuerpazo, que debemos cuidarnos muchísimo, con alimentación impecable con hábitos de salud, ejercicio…


Y déjame decirte que es súper agotador. Más allá de eso, es algo que en realidad, pues, no vale mucho la pena y que además no es algo que puedas sostener fácilmente a lo largo de tu vida, ¿no crees?


Seguramente te ha pasado (porque creo que al 99% de las mujeres en el mundo nos ha pasado) esto de tener momentos donde somos súper disciplinadas, intensas, con todo, con la alimentación, con el ejercicio, con mis cremas de la cara porque no quiero envejecer…


No tienes que vivir como te enseñaron a vivir

Desde muy jóvenes nos han enseñado que esta es la forma de vivir, que eso es lo que tenemos que hacer. Que todo lo demás que tiene que ver con el goce, con el disfrute de tu cuerpo, de tu sexualidad, de la comida, de los drinks con los amigos, es inadecuado. O el simple hecho de disfrutar echar la flojera en tu casa, en esas tardes de Netflix & chill con una copita de vino y una película, está muy mal visto.


Como dice Brené Brown, es de valientes decir sí al descanso y a divertirte en una cultura donde estar agotados es un símbolo de estatus. En general, está cañón vivir en esta sociedad que normaliza conductas de riesgo solo porque se ven bien. Te voy a poner un ejemplo: está normalizado que no descansemos, que trabajemos más horas de las que corresponden, que estemos a dieta todo el tiempo, está normalizado que hagas horas y horas de ejercicio a modo de compensación un día después de que tuviste una cena bastante fuerte.


Está normalizado que no disfrutemos la sexualidad plenamente. Está normalizado y es cada vez más popular, hacerse cirugías estéticas. Cada vez más veo niñas pequeñas de 12, 13, 14 años queriéndose operar las bubis para verse mejor, hacerse la bichectomía o una liposucción de papada, ¡o diferentes tratamientos estéticos para verse bien!


Estamos súper acostumbrados a que la gordofobia sea algo normal, algo de nuestro día a día. Pero eso sí, creemos que somos súper incluyentes, que apoyamos la diversidad, y la inclusión de género, pero no estamos dispuestos a aceptar y respetar que hay cuerpos diversos y no son ni menos hermosos ni menos saludables.


La salud se siente bien y punto

Me queda clarísimo que no nos vamos a quitar estas ideas de la noche a la mañana, pero lo que sí podemos hacer es ser mucho más conscientes de ellas. Y sobre todo cuestionarnos mucho más esas cosas que no hacen sentido.


Probablemente tú me digas: “Bueno, es que a mí sí me hace sentido estar a dieta todo el tiempo, a mí sí me hace sentido prohibirme alimentos porque creo que son malos.” Pero déjame decirte una cosa: la salud no se trata de la perfección, no se trata de tener hábitos perfectos, estrictos, poco flexibles, inamovibles y que nos estresen.


La salud se siente bien y punto. Cuando algo para ti no se sienta tan bien, entonces cuestiónatelo. Investiga más, no te quedes con lo primero que escuchas. O simplemente deja de hacerlo.


Esta parte que te digo de “se siente bien o no”, no me refiero solo a la parte física, sino también a la parte emocional, a la parte mental, que muchas veces dejamos a un lado una vez más porque quizás todavía es un tabú hablar de enfermedades mentales, hablar de las emociones. ¿Por qué? Pues porque nos han enseñado que una niña bien siempre está perfecta.


La gente “perfecta” no está feliz siempre

Hace unos días tuve una consulta y una de mis pacientes me decía que el tener más peso tenía que ver con sus emociones, la carencia de amor en la familia cuando era pequeña. Ella me decía: “Yo no entiendo esta parte de atribuir mi gordura a las emociones”.


¿Las personas creen que la gente flaca es tan perfecta que no tiene problemas emocionales? ¿Que no amanecen un día con ansiedad o depresión? ¿Que no se siente mal por su figura? Por supuesto que sí. Este tema aplica a todos por parejo. Porque no necesariamente tiene que ver con cómo te ves tú, o cómo estás, sino cómo crees que debes estar.


La opinión más importante sobre tu salud es la tuya

Porque seamos súper honestos, la realidad es que aquí lo importante es cómo te sientes contigo misma, con tu cuerpo, con tu comida, con tus emociones, cómo las procesas o manejas. A final de cuentas todo esto se refleja en tu salud real, completa e integral. La salud no debe ser algo complejo, ni algo obsesivo. Y con esto me refiero a todas las acciones o hábitos para tener buena salud. Todo esto que haces debe hacerte sentir bien a ti, no al entrenador, no a la nutrióloga (y vaya que te lo digo yo que soy nutrióloga), no al influencer que ves en redes sociales, no a tu amiga o tu mamá. Debe sentirse bien para ti.


Por lo tanto, el mensaje principal es que lo que vale más la pena es no querer tener hábitos perfectos. Y mucho menos querer cubrir expectativas de otros, en querer ser la mujer perfecta, guapísima, con el cuerpazo, si eso no te hace sentir bien en su totalidad física y mental. La disciplina es importante, sí, pero quizá tiene que estar enfocada en sentirnos bien y en crear poco a poco y con tiempo, quizá descubriendo lo que te gusta lo que no te gusta, lo que te hace sentir bien y lo que no, pero ir descubriendo un estilo de vida saludable hecho para ti y solo para ti.


Eso seguramente se siente muy muy bien.


Inténtalo. Despréndete de esas ideas que alguien te dijo que tenías que hacer, pero que tu sientes que no van contigo, que no te hacen sentir al máximo. Empieza a crear ese estilo de vida saludable, activo, que a ti y solo a ti te hace sentir al máximo.



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