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Cómo evitar que tu cerebro te haga sentir mal y que esté a tu favor

Aunque no lo creas, hemos estado usando nuestra mente de la forma incorrecta. Aprende a redirigirla para tener una mejor relación con tu cuerpo y alimentos.


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Seguramente has tenido en tu cabeza esta voz que te dice: “¿Es en serio que estás comiendo otra vez? ¿Es en serio que tienes hambre? Deja de estar comiendo comida chatarra. Deja de descansar tanto. ¿Por qué no estás haciendo ejercicio en vez de estar echada viendo Netflix?”


Esta voz en tu cabeza que te dice todo esto es terrible. Nos hace estresarnos mucho, nos hace sufrir, dudar de nosotr@s mism@s, de nuestras decisiones y de nuestro cuerpo. Pero también hay que entender que es muy normal. En nuestra mente o en nuestros pensamientos existen estas dos partes o estos dos cerebros.


Dos voces que viven en nuestro interior

El cerebro #1 es el que te juzga, te dice que no está bien lo que haces, que te cuestiona, que te ataca. Es este cerebro que te dice: “Mira que gord@ estás, qué mal te ves, mira cómo te aprieta la ropa, mira qué incómod@ te sientes.”


Pero, por otro lado, siempre existe el cerebro #2 que va a tratar de neutralizar un poquito esos pensamientos y que te va a echar para adelante. Es este cerebro que te dice: “No pasa nada. Tú eres increíble como eres, vales mucho como eres, confía en tu cuerpo, confía en las sensaciones. Disfrútate también tal cual eres con estos kilos de más o de menos. Disfruta el momento, los alimentos, disfruta tu vida en general porque te lo mereces.”


El tema es que estos dos cerebros siempre están peleándose. El problema es que solemos hacerle mucho caso al cerebro 1 el cual nos ataca, nos ataca y nos ataca. De cierta forma ya estamos hasta programados para pensar así, con este cerebro 1 que solo nos está mandando imágenes negativas, catastróficas o espantosas. A través de estarlo pensando, creamos ese caminito en nuestro cerebro y en nuestros pensamientos para que sea bien fácil agarrar el camino en donde nos hablamos feo, pensamos puras cosas espantosas o catastróficas y que nos deprimen, en vez de estar reforzando el cerebro 2 o esta parte donde neutralizamos estos pensamientos, donde nos echamos porras, donde nos sentimos fuertes o decidid@s y que nos permita llegar a lo que queramos llegar, o tener éxito en lo que querramos tener éxito.


Y este es un tema de programación de tus ideas y de tus pensamientos nada más. Evidentemente la mentalidad de dieta está en este cerebro 1, el cual no nos hace mucho bien y que nada más nos está culpando de todo y cada vez nos hace sentir menos confianza en nosotros mismos, en nuestro cuerpo y decisiones.


Estamos programados para sentirnos mal

La cultura en la que vivimos influencia muchísimo nuestros pensamientos, evidentemente. Nos hace formar creencias con relación a lo que es saludable y lo que no, lo que deberíamos hacer y lo que no, y que muchas veces tomamos por 100% ciertas porque ya las tenemos clavadas en la mente y ya son parte de estos caminitos que le hemos enseñado a nuestro cerebro a tomar cada vez que pensamos algo.


Por ejemplo, cada vez que pienso que estoy gorda el caminito fácil es decir: “Me voy a poner a dieta.” O a la mejor empiezo a atacarme, a decir “qué mal me veo” y empiezo a hablar mal de mi cuerpo y a agredirlo de manera verbal.


Hay que tomar en cuenta que todas estas creencias llegan a sabotear nuestro camino a la salud, a la tranquilidad, a la felicidad. Se dice que la mentalidad de dieta o de la cultura de la dieta es como un gran ladrón de tiempo, de tranquilidad, de felicidad y hasta de dinero.

Haciendo cálculos, seguramente hemos gastado miles y miles de pesos, dólares o euros en tratar de comer lo que creemos que debemos comer, o en estar a dieta, o comprarnos una faja para que no se vea la panza, comprarnos unas cremas reductoras, una cirugía estética, un libro que nos enseñe hacer otra dieta más, suplementos o planes de ejercicio que nos prometen bajar de peso en zonas específicas…


Te sientes mal hasta que tomas el control de tu mente

Lo que quiero dejar claro es que todo este impacto de la cultura de dieta que llega a nuestro cerebro, a nuestros pensamientos y emociones, es algo que podemos controlar. Es un caminito que hemos forjado por muchos años, que ya está el surco trazado para que cuando haya algo que lo detone, PUM, te vas como hilo de media directito por ese camino.


Pero asimismo lo podemos modificar y hacer que nuestro hilo de media se vaya por otro lado. Que empecemos a pensar de una forma más compasiva, menos dañina hacia nuestro cuerpo, con más respeto y autocuidado REAL, y no con estas ideas que únicamente nos dañan y nos hacen sentir mal.


Algo que siempre hago (porque aparte creo que todos caemos en esto) es que en el momento en el que detecto que mi parte 1 del cerebro empieza a atacarme, a sabotearme, a hacerme sentir mal es darle la vuelta y decir: “¿Es esto 100% cierto? ¿Es 100% cierto que me veo mal hoy? ¿Que no puedo ser exitosa como soy y con lo que tengo?”


Y cuando empiezo a reflexionar en este punto siempre sale mi lado 2 del cerebro diciéndome: “Pero por supuesto que no. No necesitas tener X o Y cosa, no necesitas alcanzar algo. No necesitas comprarte todas esas miles de vitaminas y suplementos para estar más saludable. Simplemente no es 100% cierto.”


Esto me permite discernir entre aquellas cosas que me están haciendo daño y que no me van a llevar a ningún lado bueno más que a un lugar de tristeza, intranquilidad y poca paz, y ver este otro lado que me va a llevar a sentirme mucho mejor.


La libertad mental y física toma tiempo

Por supuesto que esto no es algo fácil. Como te decía antes, este caminito ya lo trazamos y está bien marcadito. Entonces, no es fácil moverse al otro lado pero creo que sí vale mucho la pena que nuestra disciplina sea hacia movernos a este otro lado del cerebro que nos va a impulsar hacia lo bueno, lo positivo y a sentirnos bien.


Y al fin de cuentas me dirás: “Bueno pero esa es la parte mental, pero yo me siento mal físicamente.” Pero recuerda que hay una conexión entre la mente y el cuerpo, de la cual pocas veces somos tan conscientes. Es impresionante darse cuenta que en cuanto tus pensamientos empiezan a cambiar y son más neutrales, menos agotadores o saboteadores, tu cuerpo físicamente también empieza a sanar y empieza a sentirse mucho mejor.


Eso lo he vivido en los últimos cinco años y de verdad, esta conexión mente y cuerpo que es algo impresionante.


Esta semana trata de darle menos fuerza a este cerebro uno. Trata de migrar tus pensamientos hacia el otro lado, trata de neutralizarlos y ve cómo te vas sintiendo. Ve poco a poquito, como te digo, no es algo que vayas a solucionar de un día a otro. No es algo fácil. Es programación de tu cerebro y por ello tenemos que llevarlo al otro lado poco a poco.


Lo que sí te aseguro es que con un día que empieces sin estarte atacando, sin estarte diciendo cosas feas al espejo, sin estar dándole vueltas a miles de ideas catastróficas que llegan a tu mente, que si le caes bien a alguien, que si no, que si los de la oficina dicen, que si tu jefe dice... Cuando controlas esos pensamientos y los callas un poquito vas a notar la diferencia y vas a ver que tu nivel de bienestar aumenta tremendamente y que te empiezas a sentir bien física y mentalmente.


Me cuentas cómo te va, ¿te late?


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