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¿Sigues deseando cambiar tu cuerpo?

No te sientas mal, ni te frustres, ni te desesperes con esto. Es algo totalmente normal. Y déjame explicarte por qué.


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Cuando somos bebés, somos como esponjitas. Absorbemos todo lo que podemos del medio ambiente que nos rodea. Es el momento en el que se desarrolla mucho más tu cerebro y en el que aprendes muchas más cosas. Aprendes a caminar, a hablar, a lo que saben las cosas, aprendes de tus emociones y sentimientos. Descubres que ese color que ves ahí es un “rojo” y no un “azul” o un “negro”. Estas cosas muchas veces las aprendemos porque alguien llega con nosotros y nos enseña. Nos dice qué es, cómo se hace, cómo colorear, etc.


Pero muchísimo de lo que aprendemos de chiquitos es por lo que vemos o escuchamos. Principalmente de las personas que son nuestros cuidadores primarios o con los que pasamos más tiempo. En esta etapa también aprendemos mucho sobre nuestro valor o de lo que “necesitamos” para ser más valorados, aceptados, amados, respetados, etc.


Desafortunadamente desde que somos muy chiquitos escuchamos de la gente cercana a nosotros, de nuestros familiares, de nuestros amiguitos, de las mamás de los amiguitos, a las maestras de la escuela, o de la televisión, que el ser gordo no está bien. Ponte a pensar: comúnmente se asocia al niño gordo con el niño que nadie quiere, el niño “feo”, el niño chistoso (pero del cual muchos se burlan), o incluso con el niño enfermo.


Poco a poquito y a través de todo lo que vamos escuchando, vamos aprendiendo bien profundamente que lo mejor es ser delgado porque así vas a ser más exitoso, más feliz, más aceptado, más amado. Y de verdad que nos la creemos.


Hay que desaprender lo aprendido sobre el sobrepeso

Hace un año más o menos di un curso de mindful eating para los padres de familia de una escuela. Y uno de los papás dijo: “es que yo en realidad creo que mi hijo va a ser más saludable, le va a ir mejor en la escuela, va a tener más amigos y va a ser más feliz siendo delgado. Por eso cuido mucho lo que come, por eso lo tengo haciendo ejercicio todo el día.”


Evidentemente el papá lo hace con la mejor intención porque él profundamente cree que es lo mejor. Me queda claro que ningún papá va a querer dañar a su hijo. Y que todas las ideas que tiene vienen de aprendizajes que él tuvo durante toda su vida y que ya tomó por ciertas. Después de la plática que tuvimos y de sesiones personales con él, con su esposa y con sus hijos, pudimos definir una estrategia de alimentación consciente, bien amorosa, bien compasiva, desvanecimos poco a poco estas ideas de que ser gordos está mal, es inadecuado, o que hay algo mal en ti.


Sobre todo para evitar que cuando este niño sea grande, 1) sea más propenso a un trastorno de alimentación y 2) que no sufra tanto con su cuerpo, con cómo se ve o con sus creencias sobre cómo debe cambiar su cuerpo para ser aceptado, querido, valorado, exitoso, etcétera.


La verdadera razón por la que queremos controlar nuestro cuerpo

Repito un montón estas palabras porque vayamos al fondo, piénsalo muy bien: honestamente la razón por la cual deseamos seguir cambiando nuestro cuerpo, bajando de peso, subiendo con músculo, haciendo la panza plana, etcétera, es porque nuestra mente y nuestra parte más inconsciente está asociada con la forma en la que nos valoramos.


Esta es la razón por la cual no es tan fácil desprenderte al 100% de este deseo por modificar o controlar tu cuerpo. Así que no te pelees con él. Solo fluye. Yo estoy 100% convencida que cuando sabemos la raíz de las cosas y por qué sucede, nos empodera mucho más para poder tomar acciones y para poder sentirnos más tranquilos. Espero que este choro que te acabo de echar te ayude a eso: a sentirte más tranquilo y a tomar mejores decisiones.


¿Qué es lo que hago yo y lo que normalmente recomiendo hacer? Siempre van a haber días buenos y días malos. Días en que te sientes muy bien con tu cuerpo como está, pero siempre hay algunos triggers o cosas que activan estos pensamientos en tu cerebro y empiezas a boicotearte. Ya sea porque no te quedó la ropa, porque fuiste de compras y te compraste una talla más grande, o porque alguien te dijo que subiste de peso. Siempre pasa algo que te hace caer en esta ola de pensamientos y lo más importante es salir de esta ola.


Puedes llegar a torturarte de tal forma que estés en el hoyo, deprimida o sintiéndote fatal por mucho tiempo y no vale la pena. Entonces, trata de fluir con estos pensamientos, no los rechaces, no los evites y tampoco te sienta mal por pensarlos. Recuerda que no eres tú al 100%. Esos pensamientos vienen de todas las personas que influyeron en tu vida desde que eras muy pequeño. Si necesitas llorar, hazlo. Mienta madres. Escribe. Tener un diario donde puedas escribir todo lo que sientes y piensas, sirve muchísimo.


La nutrición de cuerpo, mente y corazón

Y sobre todo, de forma muy consciente, decide seguir cuidando, respetando y nutriendo a tu cuerpo de la mejor forma. Con esta parte no me refiero únicamente a la comida. Por supuesto que puedes tener hábitos de alimentación consciente, saludable, en balance, sin prohibirte cosas pero buscando sentirte bien y que tu cuerpo esté bien. También me refiero a nutrirte, o nutrir tu cerebro de ideas que te ayuden a sentirte empoderada en este momento. Si un día te sientes de la patada porque no te quedó tu ropa y lo único que ves en internet, redes sociales y en las revistas es modelos y personas súper delgadas que lo único que te dicen es cómo bajar esos kilos de más, pues te vas a sentir peor cada vez.


Entonces busca este contenido que te haga sentir bien a ti. Que te haga recordar que lo más importante es respetar a tu cuerpo, respetar cómo se siente, incluso el movimiento, cómo se siente lo que comes. Por favor, deja de seguir ese contenido que nada más te estresa más y te va a llevar a tomar decisiones que quizá no sean las mejores para ti y para el camino de sanación que estás queriendo llevar.


La vida y el universo nos pone muchos recursos enfrente. Nos pone muchas personas que nos pueden inspirar a llevar un estilo de vida auténticamente saludable y a sentirnos muy bien con nosotros mismos.


Esos recursos valen la pena que los tengas. O a los que valen la pena invertirle. Por ejemplo: sesiones de meditación, de hipnosis de sanación, terapia psicológica, médicos no peso-centristas (que sé que hay pocos pero sí hay), y también hay personas que te pueden inspirar un montón. Ya sea alguien que conozcas directamente y que esté en este mismo proceso, sería ideal que se apoyaran y llevaran de la mano.


O bien seguir cuentas de Facebook, de Instagram o TikTok con las cuales te puedes llegar a sentir hasta muy identificada y apoyada. Yo me inspiro mucho con el contenido que sube Shantal Becerril, Lanutrisabogal, Ale Zohn o MiCuerpoSinReglas. Échales un ojo y ve si a ti te funcionan y si no, busca aquellas cuentas que a ti realmente te inspiren.


Tu cuerpo merece respeto y mereces estar en este camino y avanzar en él cada día, poco a poco, con auto-sanación.


No dudes ni un segundo que si has llegado a este podcast o has llegado a leer mi contenido, tanto en redes sociales como por correo electrónico, es por algo. Algo te está trayendo estos recursos a ti y te está abriendo las puertas a este camino de sanación para que disfrutes más la vida, tu cuerpo y todas las cosas que el universo tiene por ofrecerte.


¿Estás de acuerdo?



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