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Alimentos light: ¿Son necesarios?

Descubre la verdad sobre los productos light o “sin azúcar” y cómo consumirlos de forma adecuada.



Hablar de productos “light” es todo un tema.


Hay muchos mitos y confusión pero lo más importante es entender por qué consumirlos y por qué preferirlos en lugar de otros alimentos o su versión regular.


Esta gama de productos light nació por la necesidad de los consumidores de verse bien, más que por mejorar su salud.


Es decir, este tipo de productos industrializados ayudan a satisfacer esta preocupación que tenemos por consumir productos con menos calorías, menos azúcar o menos grasa, para así cumplir con una dieta o lograr una apariencia física.


¿De dónde viene esta obsesión con lo light?

Alejandra Sánchez Placencia nos dice que la historia de los productos light o ligeros comienza 1897 con el descubrimiento de una sustancia 300 veces más dulce que el azúcar regular.


Esto representó un hito en la historia de la industria de alimentos y muchas personas se emocionaron de que existiera este producto que es la sacarina, particularmente las personas con diabetes, pero también se empezó a consumir para otros usos y poco a poco se fue desviando la atención hacia el peso.


Con todos los conflictos y las guerras mundiales en los años subsecuentes, la disponibilidad de azúcar fue mucho menor y eso incrementó la demanda de estos sustitutos de azúcar, los cuales eran endulzantes muy potentes.


Fue hasta 1990 que se intensificaron las investigaciones para diseñar y crear productos light. La industria de alimentos tuvo que esforzarse para satisfacer la demanda de estos alimentos, los cuales se asociaron a tener una figura “adecuada” más allá de la salud en general (un ejemplo más de la cultura de la dieta).


La demanda de los productos light sigue en aumento y por lo tanto veremos muchísimos más productos de este estilo (light, diet, reducidos en X nutrimento o cero, y en categorías como lácteos, bebidas endulzadas, panes, etcétera) en los años que vienen.


Lo que en verdad significa “light” en México

Un producto de este tipo no necesariamente va a ser un alimento más saludable.


Tampoco significa que un alimento light sea malo o que no debemos consumirlo. Nos ayudan a tener un balance, a tener un equilibrio de nutrientes, pero definitivamente no son un must.


No son estrictamente necesarios para un estilo de vida saludable, ni para mantener un rango de peso o mantenerte en tu set point.


Hay que tener muy claro que el término light no existe como tal en la regulación de alimentos y bebidas en México.


Todos los alimentos y bebidas en nuestro país están regulados por COFEPRIS. Este organismo especifica qué características tanto físicas como nutrimentales deben tener los productos para pertenecer a las categoría alimenticias, para así asegurar su calidad.


COFEPRIS específica en la norma 086, cómo dentro de estas categorías se puede llegar a tener una modificación en la composición nutrimental, para satisfacer las necesidades del consumidor.


Aquí es donde entran los productos light. Este término es mas un claim de marca que un concepto que regule y se puede interpretar de muchas formas.


Dentro de esta norma 086 no está denominada la categoría de productos light como en otras regiones del mundo, en donde sí se especifica que un producto light es aquel que tiene 30% menos de calorías o de algún nutrimento en específico.


En México, los productos que con mayor frecuencia se denominan como light son los lácteos (leche, quesos, cremas, yogurt), los refrescos o bebidas azucaradas, las mermeladas y en general todos los que sean dulces o tengan azúcar de alguna forma.


Si bien la denominación "light'' es un mensaje que no se regula o verifica la ley, hay denominaciones que sí se verifican y que a nuestros ojos se pueden considerar como light, como por ejemplo productos con “menos calorías”, “sin calorías”, “bajos en calorías” o “reducidos en calorías”.


Cada una significa algo diferente.


Si estoy buscando que el producto tenga muy poquitas calorías, me conviene que diga “sin calorías”. Esta denominación significa que tiene cinco calorías por porción. Por otra parte, el término “bajo en calorías” solo implica que el contenido de calorías debe ser menor o igual a 40 calorías por porción.


El término “reducido en calorías” me dice que el contenido de calorías es al menos 25% menor en relación con el producto original.


Estas denominaciones también podemos encontrarlas en otros nutrimentos como las grasas, azúcares y el sodio.


Observa el caso de los refrescos: el término “sin azúcar” lo que nos dice es que el contenido de azúcar es menor a 0.5 gramos por porción y, por otra parte, el término “reducido en azúcar” significa que tiene por lo menos 25% menos azúcar con respecto al producto original.


Lo que las investigaciones revelan

El laboratorio de PROFECO hace unos años hizo un estudio sobre los productos light en México, y todas estas denominaciones que se pueden entender como “light” (bajo en grasa, reducido en grasa, cero % en grasa, sin azúcar, cero, ligero, bajo en calorías, etcétera).


Se dieron cuenta que no todos los alimentos light realmente reducen el aporte calórico de forma significativa, incluso si se denominan como “light”.


Por otro lado, se encontró también que cuando una etiqueta dice “sin azúcar”, puede ser tricky. Esta leyenda significa que no tiene sacarosa.


Es decir, para poner “sin azúcar” en los productos, las marcas podrían llegar a sustiruir la sacarosa por fructosa, glucosa o algún otro tipo de endulzante que igual da un aporte calórico similar al que tiene el azúcar.


En muchos casos estos mensajes en las etiquetas, pueden inducir al error o a la confusión, y llevarnos a pensar que estos productos no nos van a aportar calorías y podemos comerlos en grandes cantidades, cuando la realidad es otra.


Tal vez sí sea un aporte menor al de la versión original, pero esto no quiere decir que no nos aporte nutrimentos diferentes o que no nos aporte calorías.


No digo esto para que estemos obsesionados con leer las tablas nutrimentales.


Sin embargo, creo que es un punto que nos permite tener una mayor consciencia sobre lo que estamos comprando y por qué los estamos consumiendo.


Si evaluamos 100 gramos de producto en una etiqueta nutrimental y comparamos el producto original versus el producto que parece que es light o reducido en algún nutrimento, podremos ver qué tanto en realidad está disminuyendo la cantidad de calorías o nutrimento y si en realidad vale la pena pagar el costo, el cual por lo general es mayor en un producto light.


Por otra parte, muchas veces he notado que el tamaño de porción, por ejemplo en cereales de caja, la versión regular puede ser de 40 gramos y en el "light'' vemos una pequeña reducción de azúcar o de algún otro nutrimento. Pero lo curioso es que el tamaño de la porción baja: ya no son 40 sino 30g.


La disminución de ese nutriente parece ser mucho más evidente cuando en realidad es solo un cambio de porción.


“Lo light engorda menos”

Otro gran mito es que los productos light te adelgazan, o te hacen enflacar y eso no es cierto. Piensas: “me lo puedo comer, tal vez no me enflaca, pero no me van a hacer engordar”. Eso no es real.


Esta creencia hace que no tengamos una sana relación con los alimentos y que al pensar que no nos aportan calorías podamos comer en exceso, lo cual no nos ayuda a mejorar nuestra salud, ni a tener consciencia alimentaria y una sana relación con nuestro cuerpo y comida.


Los productos light no son malos, te ayudan a mantener un balance, un equilibrio nutrimental de manera adecuada, o a reducir nutrimentos por temas de salud (por ejemplo si tienes diabetes) pero no son productos “milagro” y no hay que dejarnos engañar sobre lo que tienen y nos aportan.


Por ejemplo un producto light lácteo, como una crema light, quizás sí nos va a ayudar a tener menos grasas totales en la dieta y eso puede contribuir al balance en nuestra alimentación (si es que sueles comer muchas grasas y si lo necesitas)


Pero más allá de eso no hará magia, ni reducirá nuestro peso o hará mucho más saludables, si no tomamos en cuenta que lo que importa es el contexto y no un alimento per se, la forma en que comemos (qué, por qué y para qué), nuestros hábitos, la calidad que ponemos en nuestra alimentación y la intención final.


Se trata de tener una sana relación con los alimentos, de conectar con tu cuerpo de seguir las señales internas de hambre, y saciedad, de disfrutar todo y de dejar de catalogar alimentos como buenos o malos.


Consideraciones finales:


  1. Los productos light no son mejores, no son necesarios para un estilo de vida saludable y tampoco para mantener un rango de peso saludable y sentirte bien.

  2. Los productos light no adelgazan, eso es un mito enorme. Hay productos que se mencionan como light pero tienen prácticamente el mismo aporte de calorías.

  3. Es importante que no se abuse de este tipo de productos. Te pueden ayudar a hacer un balance pero no lo son todo.

  4. Hay productos que son ricos en vitaminas y minerales como los jugos de frutas. Es mejor un producto natural y no un producto light que quizás carezca de algunos de estos nutrientes.

  5. Hay que ser conscientes de las razones por las cuales estamos consumiendo los productos light. Tal vez no sean tan útiles y no te hagan falta, por lo que podrías ahorrártelos.

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