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La adicción al azúcar, ¿existe realmente o es un mito?

Muchos hemos pasado por momentos en los que sentimos que perdemos el control con los alimentos dulces. Descubre por qué ocurre esto en realidad.


Caramelos, bebidas azucaradas, panes, pasteles, galletas, o Nutella. Todos tenemos nuestro dulce favorito.


Y si bien se puede sentir como una adicción porque tenemos esa necesidad de comer más y de no poder parar, no necesariamente lo es.


Hay muchos estudios que se han hecho en los últimos años y he de confesar que he leído bastantes. En la mayoría observé que el estudio se realiza en animales que dejan sin comer por mucho tiempo, y de repente les dan enormes cantidades de azúcar. Esto muestra ciertos efectos a nivel cerebral.


Probablemente ya has visto en internet esas imágenes en donde se ve cómo al comer azúcares, se activan ciertas zonas del cerebro. Y sí, eso ocurre porque los azúcares estimulan partes de la mente que están relacionadas con la recompensa, con la alegría y con diferentes sentimientos positivos.


Pero estas zonas también se pueden activar cuando tu mascota está cerca, cuando tienes a un bebé cerca o cuando estás muy contento, y no es algo que pasa exclusivamente con los azúcares.


Muchos autores a esto lo catalogan como adicción, cuando en realidad su contexto es mucho más complejo.


Qué es lo que pasa: por lo regular en nuestra mente (gracias a la cultura de la dieta en la que vivimos) tenemos preestablecido que comer azúcares está mal.


Ya sea porque “te puede dar diabetes”, “te puedes enfermar de algo” o porque “puedes subir de peso muy fácilmente”. El asunto es que en la era en la que vivimos, comer azúcares es muy mal visto.


Y estar en conflicto entre querer comerlo, el antojo, y no poder comerlo, hace que tu cerebro reaccione. Esto ocurre justo después de imponerse restricciones.


Querrás comer más de todo aquello que te prohibas, te restrinjas o solo al pensar que está mal comerlo.


Por ejemplo, cuando te prohibes comer dulce toda la semana y por fin llega el fin de semana en el que te das chance, es común que te acabes un pastel entero, un bote de helado o comer cualquier dulce sin control.


Ahora, por otro lado, el hecho de estar comiendo azúcar en grandes cantidades, también tendrá un efecto físico. El no comer de forma balanceada hará que tu cuerpo entre en una especie de montaña rusa: el azúcar irá de subida y de bajada, una y otra vez. Y si bien consumir azúcar te dará un “subidón” que te hará sentir bien, ese subidón se va a convertir en un bajón tremendo al consumirlo en grandes cantidades o fuera de balance.


El problema es que cuando los niveles de azúcar están super bajos, otra vez se activa la necesidad de comer azúcar.


Si bien esto no es una adicción, definitivamente es una respuesta fisiológica que obliga a tu cuerpo a comer más azúcar, debido a esta descompensación en los niveles de glucosa en tu sangre.


Entonces aquí te van tres sencillisimos consejos para mantener esos cravings de azúcar en total control y a hacer las paces con lo dulce:


  1. No restrinjas los carbohidratos. Confía en tu cuerpo, confía en las señales que te manda y dale chance, dale la oportunidad a tu cuerpo de que realmente pueda disfrutar lo dulce y así, poder definir hasta dónde, cuándo y cuánto comer. Entre más los restrinjas, más antojo tendrás, créeme.

  2. Trata de comer de forma balanceada. El hecho de comer azúcares o cualquier tipo de carbohidratos en balance, nos ayudará a que tengamos una sensación de saciedad más adecuada, y también a que esta respuesta fisiológica alrededor de los azúcares y carbohidratos en general, sea mucho más amigable y así evitar los picos de subidas y bajadas de azúcar que te lleven a más antojos en el futuro. Por ejemplo si vas a comer un chocolate, combínalo con almendras, nueces, o con un poco de fruta. Si vas a comer pastel, acompáñalo con un vaso de leche. O bien ten tus postres después de una comida bien balanceada.

  3. Come el dulce que te gusta de forma consciente. Trata de identificar las notas de sabores, de chocolate, de almendra, de vainilla, de canela, etc. Esto te va a ayudar a disfrutarlo más e incluso a identificar qué tan satisfecho estás y hasta dónde comer. Muchas veces comemos por comer y seguimos con este rush o instinto de consumir más porque comemos algo que normalmente no nos lo permitimos cuando en realidad lo deseamos. Cuando quizá con cinco bocados estemos super satisfechos, nos forzamos y le damos 10 bocados, y luego nos sentimos mal. El objetivo es que tu cuerpo se sienta bien. Para eso, identifica cuántas porciones necesitas para sentirte satisfecho, o incluso saber si te está gustando. Algo que me pasó en mi proceso de alimentación intuitiva es que de repente comía mucho pan dulce. En algún punto me di cuenta de que el pan dulce no me gustaba tanto como para comer uno diario ni para comerme más de media pieza.


La adicción al azúcar es muy subjetiva. Habrá quien te diga que sí existe, habrá quien te diga que esa sensación depende de muchas cosas como las que te acabo de explicar.


Definitivamente muchos de nosotros hemos tenido esta sensación de comer dulce sin control, y si ese es tu caso en este momento, contáctame y con gusto te ayudo a darle la vuelta. El punto es comerlo con mayor consciencia, más tranquilidad y mucha más libertad.


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